•  SP header 
  •  

    Reanudar - Financiación del comercio: Reinicialización del sistema(2)

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 1/2009

    Pascal Lamy© Organización Mundial del Comercio

    La financiación es un componente crucial de la economía mundial que respalda entre 80% y 90% del comercio global. De ahí que preocupe tanto, el endurecimiento de las condiciones del mercado de fi nanciación del comercio que viene empeorando en forma sostenida desde principios de 2008. Las instituciones públicas respondieron rápidamente en el curso de 2008, pero sus esfuerzos no bastaron para colmar la brecha entre la oferta y la demanda de fi nanciación del comercio mundial. Reconociendo la necesidad de tomar otras medidas, el G20 prometió US$ 250.000 millones más para apoyar la fi nanciación del comercio.


    1. ¿Qué importancia tiene la financiación del comercio?

    Uno de los motivos del colapso del comercio mundial es la insuficiente financiación a crédito. Se estima que el mercado global de financiación del comercio (crédito y seguros) representó aproximadamente el 80% de los flujos comerciales de 2008, valorados en US$ 15 billones. El Banco Mundial estima que la caída de la oferta de financiación del comercio contribuyó entre un 10% y un 15% a la disminución del comercio mundial desde el segundo semestre de 2008.

    A pesar de la caída global de las transacciones comerciales, encuestas cuantitativas y cualitativas confirman un aumento general del precio de los créditos al comercio, pues los bancos exigen primas de riesgo a menudo muy superiores a los préstamos hechos a otros bancos, lo que causa un desajuste entre la oferta y la demanda de crédito.

    Con frecuencia se esgrimen dos argumentos para explicar la presencia de brechas en la financiación del comercio. El primero alude al fallo del mercado que obedece a la incapacidad de los operadores del sector privado de evitar un comportamiento gregario cuando el crédito y los riesgos nacionales resultan altamente inciertos (por ejemplo, rumores de golpe de Estado). El segundo tiene que ver con la regulación, pues los banqueros comerciales vienen quejándose desde hace mucho tiempo de la aplicación de las reglas de Basilea II porque consideran que ejercen un efecto procíclico en la oferta de crédito. Bajo pobres condiciones de mercado, la financiación del comercio recibiría un trato injusto pues los requisitos de capital aumentan significativamente, sobre todo en lo que se refiere al riesgo de contraparte con clientes de países en desarrollo. Además, el sistema de organismos de calificación tampoco ayuda, ya que dicho riesgo tiende a estar sesgado en contra de los países en desarrollo, según informes de varios países en desarrollo y, en particular, del Grupo de Trabajo sobre Comercio, Deuda y Finanzas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

    2. Participación de la OMC en asuntos de financiación del comercio



    En general, la financiación del comercio se considera una forma de financiación muy segura, a corto plazo y autoliquidante. Ahora bien, la reticencia de muchos prestamistas a financiar créditos a corto plazo confirma que los mercados de financiación del comercio no son inmunes a la crisis actual.

    El crujido del crédito surte un efecto negativo directo en el comercio a causa de la reducción del acceso a la financiación. Las economías emergentes experimentaron lo mismo en la década de 1990. Según especialistas de mercado, la demanda de crédito comercial dista mucho de satisfacerse y los precios de la apertura de letras de crédito sobrepasan en gran medida la reevaluación normal del riesgo, principalmente, en los países en desarrollo.

    Los cambios en la percepción general de riesgos comerciales que guardan relación con la financiación nacen de las dudas cada vez mayores sobre la solvencia de los bancos, el aumento de riesgos en la balanza de pagos de los países y la presencia de grandes fluctuaciones de los tipos de cambio. El aumento previsto de impagos de operaciones comerciales en el segundo semestre de 2008 supuso que algunos bancos no pudieran responder a la demanda de sus clientes de nuevas operaciones comerciales, lo que abrió una `brecha de mercado´ estimada en unos US$ 25.000 millones en noviembre de 2008. Además, el precio de las transacciones aumentó notablemente. La reevaluación de los riesgos del cliente y el país, así como la falta de liquidez -que se propagó por los mercados monetarios de los países en desarrollo- están dificultando el reembolso de los préstamos.

    El argumento institucional de la preocupación de la OMC por la actual escasez de financiación es claro. La experiencia de la crisis financiera asiática llevó a los dirigentes de la OMC, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial a crear en 2003, un grupo de expertos en financiación del comercio -conforme al Mandato de Marrakech sobre la coherencia- encargado de examinar las causas de la crisis financiera y preparar planes de contingencia. Dicho grupo concluyó que era necesario actuar rápidamente para promover un menú de instrumentos que facilitara la cofinanciación entre proveedores de financiación del comercio de los sectores público y privado. Eso permitiría compartir riesgos en un entorno de mercado cada vez más inestable. Inmediatamente después de la crisis asiática, muchas líneas de crédito para el comercio pendientes de pago fueron reprogramadas por prestamistas y deudores con el objetivo de reavivar los flujos comerciales. Desde entonces, el grupo de expertos sigue operando y cobró mayor pertinencia a raíz de la actual crisis económica mundial.

    3. ¿Cuál es la situación actual?



    La encuesta conjunta del FMI y la BAFT -realizada en el contexto de la Reunión del Grupo de Expertos de la OMC del 12 de noviembre de 2008 y presentada en su reunión del 18 de marzo de 2009- da a entender que los flujos de financiación del comercio procedentes de bancos de países en desarrollo cayeron un 6% o más entre fines de 2007 y fines de 2008. El hecho de que en los países en desarrollo, estas cifras sean más altas que la reducción de los flujos comerciales durante el mismo período indica que la falta de disponibilidad de financiación del comercio es un verdadero problema.

    Los resultados de una encuesta de la CCI también fueron transmitidos al Grupo de Expertos de la OMC el 18 de marzo de 2009 y actualizados antes de la Cumbre del G20 en Londres. Dicha encuesta que abarcó un amplio grupo de bancos y países (122 bancos de 59 países) confirmó las conclusiones del análisis del FMI y la BAFT: el comercio disminuyó debido a la recesión y el endurecimiento de las condiciones de crédito.

    Asociaciones empresariales, entre ellas la BAFT, la CCI y Business Europe, así como bancos comerciales hicieron las siguientes recomendaciones a la Cumbre del G20 en Londres.

    • Revisión de las reglas de Basilea II. Los resultados de una encuesta de la CCI del Reino Unido, paralela a la Encuesta Global de la CCI, indican que la aplicación del marco de Basilea II mermó el incentivo de los bancos para otorgar préstamos comerciales a corto plazo, ya que las ponderaciones de capital no reflejan plenamente el bajo nivel de riesgo ni la índole de corto plazo de la actividad. En un sistema de activos ponderados en función del riesgo, el aumento de los requisitos mínimos de capital tuvo consecuencias particularmente adversas en los préstamos comerciales a pequeñas y medianas empresas (PYME) y sus homólogas de economías en desarrollo.
    • Creación de una reserva de liquidez bien delimitada para la financiación del comercio. La propuesta general fue constituir un pequeña reserva de liquidez con tales fines, administrada por las instituciones financieras internacionales (IFI) y útil para los segmentos más pequeños del mercado o países nuevos, en particular, aquellos con mayores probabilidades de verse afectados por la contracción de la oferta de crédito comercial.
    • Mayor repartición de riesgos con instituciones respaldadas por el sector público. La idea sería propiciar la cofinanciación entre varios proveedores de financiación del comercio. Se debería movilizar a actores del sector público, como las agencias de crédito a la exportación (ACE) y los bancos regionales de desarrollo, para que asumieran parte del riesgo del sector privado.

    4. Actores públicos y privados para impulsar la oferta de financiación del comercio



    La crisis financiera asiática nos enseñó que en periodos propicios a la falta de confianza y transparencia, así como a la conducta gregaria, todos los actores -incluidos los bancos privados (que asumen casi un 80% de las operaciones de préstamo de financiación del comercio), las ACE y los bancos regionales de desarrollo- deberían mancomunar sus recursos en la medida de lo practicable.

    Además, el diseño y la aplicación de programas de facilitación de la financiación deberían realizarse en forma cooperativa y abarcar tanto a los beneficiarios (exportadores, importadores y bancos) como a todas las ACE de una región, cuando no del mundo. El ejemplo asiático de las ACE que apoyaron el comercio intrarregional y extrarregional funcionando como una red debería ser seguido por otras regiones. La OMC ha venido trabajando para fomentar la cooperación entre participantes.

    Entre el otoño boreal de 2008 y la Cumbre del G20 en Londres, abogué intensamente por la ampliación de la capacidad de las IFI y las ACE de compartir el riesgo con asociados del sector privado. El resultado fue que se reforzaran significativamente las capacidades en los tres tipos de actividad que siguen.

    • En término medio, los bancos regionales de desarrollo y la Corporación Financiera Internacional (CFI) duplicaron su capacidad a través de programas de facilitación del comercio entre noviembre de 2008 y la Reunión del G20.
    • Las ACE también intervinieron con programas de préstamo a corto plazo de capital de explotación y garantías crediticias destinados a PYME. Por ejemplo, Alemania y Japón contrajeron firmes compromisos en cuanto a los montos y en Estados Unidos se otorgaron líneas de crédito muy amplias para garantizar suministros con socios comerciales clave de Corea y China.
    • Los bancos centrales con grandes reservas de intercambio extranjero proporcionaron divisas extranjeras a bancos e importadores locales, por lo general, mediante acuerdos de recompra. Eso ayudó a bancos e importadores de países en desarrollo a adquirir más divisas. Desde octubre de 2008, el Banco Central de Brasil inyectó US$ 10.000 millones en el mercado local. El Banco Central de Corea prometió US$ 10.000 millones de sus reservas de intercambio extranjero para hacer lo mismo. Los bancos centrales de Sudáfrica, India, Indonesia y Argentina también llevan a cabo operaciones similares. Otra prioridad primordial es colmar las lagunas de información entre las instituciones públicas y el sector privado. Mientras las instituciones públicas ofrecen mayor capacidad de financiación, al parecer, la capacidad de respuesta del sector privado, sobre todo en los países en desarrollo, se sigue deteriorando. Por ejemplo, miembros de la BAFT se quejaron de la dificultad de rastrear la serie de medidas anunciadas por las ACE y los bancos regionales de desarrollo, así como de la falta de información sobre quién ofrece qué y según qué criterios.

    La falta de datos completos sobre los flujos de financiación del comercio es otro motivo que subraya la necesidad de establecer fuertes vínculos entre los diversos actores. De ahí que la recolección de opiniones con conocimiento de causa y las encuestas de diversas instituciones sean los principales canales disponibles para hacer una evaluación razonable de la situación del mercado.

    5. Cumbre del G20 en Londres: `paquete´ de financiación del comercio



    El `paquete´ propuesto en la Cumbre del G20 en Londres para la financiación del comercio responde en gran medida a los criterios establecidos por el Grupo de Expertos en Financiación del Comercio de la OMC y también tiene en cuenta las recomendaciones del sector privado.

    El objetivo principal de dicho paquete es fortalecer los partenariados entre los sectores público y privado en el contexto de los programas existentes de facilitación de financiación del comercio y que se reforzarán, no sólo en lo que respecta al seguro de crédito, sino también abriendo y ampliando ventanas de liquidez de los bancos regionales de desarrollo que permitan un mayor copréstamo con bancos.

    La CFI procede a reforzar su estructura de financiación del comercio global mediante la introducción de una reserva de liquidez. Se ha establecido un acuerdo de copréstamo de 40% a 60% con bancos comerciales. El Fondo de Liquidez para la Financiación del Comercio Global de la CFI se constituyó con US$ 5.000 millones, aportados por la CFI y varios donantes particulares. Según la fórmula de copréstamo, estos fondos han de equipararse con US$ 7.500 millones de financiación de la banca comercial. El Fondo de la CFI podría aumentar con el correr del tiempo al atraer más donantes y, por lo tanto, más financiación de los bancos. El objetivo de duplicar la capacidad total del Fondo en los dos próximos años, pasando de US$ 12.500 a US$ 25.000 millones, es factible y cubrirá la financiación de hasta US$ 50.000 millones en transacciones comerciales. El Banco Standard Chartered y el Banco Standard ya aprobaron líneas de crédito de cientos de millones de dólares para financiar el comercio en África.

    Otro punto importante del paquete consiste en reforzar la capacidad de las ACE de los países miembros de la OCDE, permitiéndoles ofrecer más financiación y un espectro más amplio de instrumentos. Se alentará a esas ACE a ofrecer financiación más directa a corto plazo (por ejemplo, préstamos de capital de explotación y otras formas de apoyo directo), mediante una mayor capacidad por el lado de los seguros.

    Por último, varias instituciones, como las IFI, las ACE y otros organismos estatales, tratarán de revitalizar el mercado secundario interviniendo directamente en el mismo.

    Los jefes de Estado y de gobierno siguieron la lógica de intervención de aumentar la cofinanciación y la mitigación del riesgo compartido. Puesto que se prevé aplicar este paquete en el plazo de dos años, los comentarios prematuros de algunos medios de prensa y sectores académicos sobre la falta de nueva financiación deben considerarse desde una perspectiva a más largo plazo y teniendo presente que el paquete fue diseñado con el objetivo de aumentar antes bien que reasignar los fondos existentes.

    La OMC está dispuesta a seguir movilizando a los gobiernos, las IFI, las ACE y el sector privado para realizar los compromisos del G20. El apoyo al comercio durante una coyuntura difícil es una estrategia ganadora tanto para los países en desarrollo, que afrontan todo tipo de presiones contractuales de pago, como para los países desarrollados donde producción y comercio están estrechamente vinculados con economías de mercado emergentes a través de complejas cadenas de suministro.

    La OMC continuará evaluando la evolución del mercado y movilizando energía política y financiera para restablecer el papel que desempeña la financiación del comercio como lubricante necesario para que las ruedas del comercio no dejen de girar.


    Las instituciones necesarias

    OMC: Organización Mundial del Comercio
    FMI: Fondo Monetario Internacional
    BAFT: Asociación de Banqueros para Finanzas y Comercio
    CCI: Cámara de Comercio Internacional
    ACE: Agencia de Crédito a la Exportación
    IFI: Instituciones Financieras Internacionales
    CFI: Corporación Financiera Internacional