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    ¿Qué hacen empresas chinas e indias en África?

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 2/2010 
     

    El crecimiento sostenido y rápido de muchas economías africanas en los 15 últimos años, robustecido por la resiliencia durante la reciente crisis económica mundial, fue más apreciado por los países del Sur que por los del Norte, fuente tradicional de gran parte de la inversión extranjera en África.

    Empresas multinacionales de China e India, en particular, se movilizaron para capitalizar las oportunidades creadas por esa evolución; aunque aplicaron distintos métodos en la entrada al mercado y las operaciones, esos inversos, así como los africanos, con toda probabilidad se beneficiarán sustancialmente a más largo plazo, pues afinan sus estrategias para gestionar los riesgos y aprovechar las recompensas. La inversión del Norte seguirá haciendo aportes importantes, pero salvo si sus empresas reconocen la amplitud de las oportunidades que ofrece África, su estrategia estará marcada por un enfoque más cauteloso y menos lucrativo.

    Continente de falsas ideas económicas

    El África subsahariana se ha convertido en el 'continente de falsas ideas económicas'. En los 15 últimos años, gran parte del paisaje económico de la región cambió radicalmente. Por primera vez en la moderna historia económica de África, gran parte del continente registró un crecimiento alto y constante. De hecho, incluso en aquellos países que no producen petróleo, donde vive el 40% de los africanos, el PIB aumentó en términos reales a una tasa anual de 5,6% entre 1998 y 2008. Durante toda la crisis económica mundial de 2009, muchas economías africanas demostraron ser unas de las más resilientes del mundo, habida cuenta de las condiciones iniciales. Ahora bien, sorprendentemente, muchos inversores y empresas internacionales de los más sofisticados del Norte poco reconocen ese giro sin precedente e imprevisto.

    En cambio para empresas del Sur, dista de ser una novedad. Empresas multinacionales meridionales, sobre todo aquellas basadas en China e India, fueron mucho más rápidas que sus homólogas del Norte en apreciar y, de hecho, capitalizar esos cambios. Cabe señalar que no sólo empresas chinas e indias comenzaron a aumentar sustancialmente sus inversiones en África durante la última década, recientemente, también comenzaron a hacerlo empresas de Brasil, Oriente Medio y Rusia. Esas inversiones se están dando a pesar de que se mantiene una profunda percepción de que África es un lugar altamente riesgoso, cuando no peligroso, para hacer negocios.

    El África subsahariana es un lugar difícil para hacer negocios, pero también lo son muchos países de Asia, América Latina y la ex Unión Soviética. No obstante, en varios países subsaharianos, y no sólo los de medianos ingresos, los riesgos de hacer negocios son en realidad mucho menores que en otras partes comparables del mundo. Por lo tanto, es erróneo referirse a África como una unidad. El África subsahariana no es un solo y monolítico país, sino un continente heterogéneo que abarca 47 países muy diferentes.1 

    Riesgos que valen la pena

    Los riesgos de la inversión en África son altos, pero también lo son las recompensas. De hecho, a diferencia prácticamente de cualquier otra región del mundo, se puede decir que el África subsahariana es uno de los lugares donde aún se pueden encontrar verdaderas 'ventajas del primero en actuar' con ganancias proporcionalmente altas en toda una serie de sectores y diversos ámbitos.

    Algunas de las mayores multinacionales de Estados Unidos y Europa, tradicionales inversores en África, están empezando a ampliar sus inversiones existentes o a hacer otras en el continente. Además, existe un floreciente grupo de pequeños fondos de capital privado de Europa y Estados Unidos que está invirtiendo activamente en África. Aun así, subsiste la pequeña cuestión de que en comparación con los inversores del Sur, la vasta mayoría de los inversores del Norte mantiene una posición de 'esperar para ver'.

    Eso no quita que más del 90% de las acciones acumulativas de la inversión extranjera directa (IED) en África provenga del Norte, especialmente de la Unión Europea y de Estados Unidos. Este hecho es sorprendente para casi todos los observadores de África que creen que ahora, las empresas chinas (e indias) 'rigen' en África. Esa confusión obedece a que en estos últimos años, empresas multinacionales de China e India predominaron en la tasa de crecimiento de las afluencias de IED.

    El saber convencional también da por sentado que los inversores meridionales en África, siendo China e India los más destacados, se interesan exclusivamente en los sectores de recursos naturales, en particular, el petróleo y los minerales. En muchos casos, invertir en recursos naturales fue un punto de entrada común, a la luz de la disponibilidad de recursos de África y las crecientes necesidades de China e India. De hecho, hoy en día, los recursos naturales siguen siendo la única línea de negocio de determinadas empresas chinas e indias en África, pero la realidad del terreno muestra un cuadro más matizado. Los nuevos datos sobre las operaciones de empresas multinacionales de China e India en África indican que comienzan a diversificar sus inversiones a otros sectores, entre ellos, los de telecomunicaciones, servicios financieros, elaboración de alimentos, infraestructura y turismo. Aunque en términos de valor, las inversiones basadas en recursos naturales tal vez sigan predominando en los portafolios de IED de multinacionales meridionales en África, el número de proyectos de IED fuera de ese sector comienza a aumentar rápidamente y en su momento, también lo hará el valor de esas inversiones.

    Distintas estrategias empresariales

    A raíz de las diferencias fundamentales entre las culturas, los sistemas políticos y los enfoques de desarrollo económico de China e India, también existen diferencias significativas en las estrategias de las empresas chinas e indias que operan en África. La vasta mayoría de las empresas chinas en África son grandes o medianas empresas estatales o controladas por el Estado. En cambio, el tamaño de la típica empresa india en África varía; por lo general, se trata de empresas privadas (algunas familiares), pero también las hay de propiedad público-privada.

    De ahí que en sus operaciones africanas, las empresas chinas e indias vean los riesgos de forma diferente, lo que impregna sus estrategias en el continente de varias maneras. La habitual empresa china en África tiende a entrar en nuevos mercados construyendo instalaciones de novo, está integrada en forma altamente vertical (compra grandes porciones de insumos o vende grandes porciones de productos internamente a través de filiales), se procura una fracción significativa de insumos en China (más bien que en los mercados locales), rara vez alienta la integración de su dirección y sus trabajadores en el tejido socioeconómico africano, realiza la vasta mayoría de sus ventas en África con entidades gubernamentales y, como sabe que puede aprovecharse de los profundos bolsillos de su gobierno, se ve influida por su capacidad de eliminar a la competencia y alzarse con contratos de adquisición de gobiernos africanos.

    Por su parte, la habitual empresa india en África entra en nuevos mercados más a menudo mediante la adquisición de empresas establecidas, su integración es mucho menos vertical (dando preferencia a veces a procurarse insumos directamente en el mercado africano), se dota de muchos menos insumos de proveedores del mercado de su país (y de más en más los compra en terceros mercados internacionales), facilita (y de hecho, a veces, alienta) la integración de su dirección y sus trabajadores en el tejido socioeconómico africano, ya sea mediante redes étnicas de carácter informal o más formalmente participando en actividades políticas locales y hace un número mucho mayor de ventas locales con entidades privadas que con organismos gubernamentales.

    Ahora bien, tanto en el caso de China como de India, las inversiones en África reflejan una intervención racional de las empresas para responder a las oportunidades de mercado en evolución. En muchos aspectos, ese es un claro ejemplo del aumento significativo del comercio Sur-Sur en general que alteró el rostro del comercio y la inversión globales en estas últimas décadas.

    1Distintas instituciones emplean diversas definiciones del 'África subsahariana' lo que redunda en una variación del número de países. En este artículo se usa la del Banco Mundial y el FMI que abarca 47 países.
     

    La ruta de la seda EN ÁFRICA 

    Nueva frontera económica de China e India 

    El reciente aumento del comercio y la inversión Sur-Sur de China e India en África ofrece una oportunidad significativa de desarrollo y crecimiento económico a África, siempre y cuando se proceda a determinadas reformas políticas en ambos continentes.

    Este libro recoge nuevos datos originales, basados en una encuesta de 450 empresas, incluidas firmas chinas e indias, que operan en Ghana, Senegal, Tanzanía y Sudáfrica, así como estudios de casos en profundidad de otras 16 empresas chinas e indias en África.



    Harry G. Broadman, Banco Mundial, 2007. 

    Por más de 28 años, el Sr. Broadman se dedicó a los mercados emergentes ocupando diversos puestos, entre ellos, el de funcionario superior en el Banco Mundial, Representante Comercial Asistente de Estados Unidos, Jefe de Personal del Consejo de Asesores Económicos del Presidente y Jefe Economista del Comité de Asuntos Gubernamentales del Senado de Estados Unidos. También ejerció en facultades de las universidades de Harvard y Johns Hopkins, fue Director Asistente en Resources for the Future, Inc., consultor de la Corporación RAND e investigador invitado de la Institución Brookings.