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    Productos de madera con alto valor añadido

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 2/2001

    El futuro de las exportaciones de productos de madera con valor añadido es prometedor. La cuantía total de estas exportaciones procedentes de los miembros productores de la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) se elevó a casi US$ 4.200 millones en 1996-1997, las cifras más altas registradas hasta ahora en las estadísticas de la base COMTRADE. En 1998 se registró una baja de 17%, por lo que la facturación total fue de sólo US$ 3.500 millones. Aunque no se dispone de datos completos para 1999, se considera que las exportaciones de la mayoría de los países se han estabilizado. De hecho, algunos han indicado un fuerte crecimiento en 1999-2000.

    El ejemplo de Asia y el Pacífico

    Los países productores de esta región dominaron el mercado de los productos elaborados de madera, con un 83% de las exportaciones en 1998. A su cabeza, Malasia e Indonesia, que superaron los US$ 1.000 millones en exportaciones anuales desde mediados de los años 1990. En 1998-1999, las exportaciones (en dólares corrientes) disminuyeron por primera vez a raíz de la contracción de los mercados y la devaluación de las monedas locales en el contexto de la crisis económica asiática.

    Filipinas fue el único productor de la región que logró mantener el nivel de sus exportaciones en este período, fundamentalmente gracias al mercado de los Estados Unidos, que aumentó su consumo de mobiliario filipino a fines del decenio. La industria filipina ha importado crecientes volúmenes de maderas duras de Estados Unidos y ajustado sus diseños a fin de responder a la demanda de las empresas de este país, sobre todo en los segmentos medio y superior.

    En otros continentes, el Brasil se ha integrado con mucho éxito en el mercado mundial de productos elaborados de madera, superando ya a Filipinas y acercándose a la cifra de negocios de Tailandia. Los buenos resultados del programa de estabilización macroeconómica y monetaria de mediados de los años 1990 estimularon las exportaciones. Otro factor positivo fue la creación de MERCOSUR (Mercado Común del Sur), zona de libre intercambio constituida por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Más recientemente, la devaluación del real brasileño ha ayudado a los exportadores a ganar nuevas partes de mercado. En cuanto a otros países productores, sus exportaciones son reducidas; la región en su conjunto contribuye con el 16% del total de las exportaciones del sector (US$ 552 millones).

    Los productores africanos no han logrado conquistar partes significativas del mercado mundial, con sólo un 1% de las exportaciones de productos elaborados de madera. Côte d'Ivoire es el principal exportador, con el 50% del total regional. Le sigue Ghana, que exportó US$ 14 millones en 1998. El nivel de exportación de estos dos países africanos es comparable al de Bolivia y Honduras, segundo y tercer exportadores de América Latina.

    Productos exportados

    En 1998, las exportaciones de los países miembros de la OIMT consistieron esencialmente en muebles y componentes de mobiliario (64% del valor total, o US$ 2.200 millones). Los productores asiáticos, y sobre todo Malasia (US$ 911 millones de exportaciones), fueron los mayores proveedores.

    Indonesia, en cambio, obtuvo la mayor parte de sus ingresos de la exportación de artículos de ebanistería para edificios y construcción (US$ 407 millones). Gran parte de esa cuantía (US$ 271 millones) correspondió a encofrados para hormigón y tableros de parqué. Las puertas y marcos de puertas produjeron US$ 89 millones, y las ventanas y sus marcos, US$ 47 millones. Para los miembros productores de la OIMT, los elementos de ebanistería para construcción representaron el 24% (US$ 837 millones) del total de exportaciones de productos elaborados de la madera.

    Los perfiles de madera, que representaron el 11% (US$ 400 millones) del total de las exportaciones de los miembros productores de la OIMT, constituyen un segmento importante para países como Brasil, Côte d'Ivoire, Indonesia, Malasia y Tailandia. Esta categoría cubre géneros muy diversos. En Malasia, por ejemplo, además de las molduras, incluye largueros terminados de cuatro cantos, perfile con lengüetas y ranuras, sujetadores de puertas y jambas, revestimientos, piezas de ebanistería y de mobiliario, así como tablillas y frisos para entarimados no ensamblados.

    Buenas perspectivas de exportación

    El comercio mundial de muebles y otros productos elaborados de madera sigue creciendo. Las exportaciones pasaron del 17% de la producción total en 1993 al 24% en 1997. Se prevé que para 2001-2002 dicha proporción llegará al 28%. El sector atraviesa un período de rápido crecimiento, y los países en desarrollo deberían poder incrementar sus partes de mercado a expensas de los productores de países desarrollados.

    El comercio mundial de productos elaborados de madera seguirá creciendo a un ritmo estimado entre 9% y 10% anual. En el período 1995-1999 se alcanzó una tasa media algo superior, a pesar de la crisis económica asiática. La ponderación del promedio para todos los miembros productores de la OIMT arroja un crecimiento de 13,5% en dicho período. Si se toma como base el total de exportaciones de los miembros de la OIMT en 1998 (US$ 3.500 millones), su crecimiento medio debería permitir alcanzar un total aproximado de US$ 7.000 millones en 2003 (proyección que dependerá de las tasas de crecimiento de los Estados Unidos y Europa).

    Competitividad

    Los principales productores de maderas tropicales procesadas - Malasia, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Brasil - han consolidado su presencia en los mercados de exportación. También cuentan con mercados locales bastante desarrollados y con una vigorosa industria de procesamiento primario.

    Por el contrario, muchos países africanos y países productores menos importantes de América Latina y de Asia siguen tratando de fortalecer sus sectores de procesamiento primario, consolidar los mercados nacionales para productos de la madera y frenar las exportaciones no sostenibles de madera bruta. En todo caso, estos países no deberían confiarse en que el menor costo de las materias primas y la mano de obra bastarán para asegurar la competitividad de sus exportaciones de productos elaborados de madera. Una parte de esas ventajas iniciales queda anulada por la baja productividad de la fuerza de trabajo local, las bajas tasas de recuperación de las materias primas y el costo del transporte. La productividad del factor trabajo es un parámetro esencial del aumento de la competitividad en el sector de las maderas procesadas de los países tropicales, especialmente en un contexto de aumento futuro de los salarios.

    Especies menos utilizadas: aumento de la oferta

    Hasta ahora, la industria de la madera consume un número reducido de especies bien conocidas en el mercado internacional.

    Por motivos ambientales, la producción de grandes trozas extraídas de los bosques nativos de los países miembros de la OIMT seguirá disminuyendo, especialmente en la región de Asia y el Pacífico. Las industrias primaria y de procesamiento han comenzado a adaptar sus métodos de fabricación, tecnologías y diseños. En particular, aumentará el consumo de trozas de pequeñas dimensiones (árbol del caucho, gmelina, acacia, eucalipto, teca y pino) procedentes de plantaciones intensivas. Malasia y Tailandia han mostrado las posibilidades que ofrece la madera de plantaciones, usada por ejemplo en cerca del 80% de las exportaciones de muebles de madera del árbol del caucho. Por su parte, Brasil está implantando el eucalipto como material ambientalmente aceptable usado en la fabricación de muebles y elementos de ebanistería. Al disminuir la teca procedente de bosques naturales en Myanmar - principal productor asiático de esta especie -, otros productores están ofreciendo teca de plantaciones en función de las necesidades de los usuarios. Además, la escasez de materias primas se compensará con nuevas láminas de biocompuestos, fabricadas con residuos de palma, conchas de coco o bambú triturado.

    En África, Ghana ha tomado las iniciativas más notables para conseguir mercados para sus maderas menos utilizadas. En Europa, los Países Bajos son los líderes de los ensayos y comercialización de nuevas especies tropicales, para cubrir las necesidades de maderas cuya apariencia no es un criterio de compra decisivo. De momento, esta experiencia ha arrojado algunas enseñanzas muy simples:

    - Hay que establecer lazos en los países consumidores con interlocutores interesados en diversificar la oferta de maderas importadas.

    - Tan pronto como sea posible, estos interlocutores deben llevar a cabo los ensayos adecuados y buscar consumidores para los productos ofrecidos.

    - La industria de procesamiento debe ajustar su producción a las exigencias de calidad de los segmentos de consumo.

    - Hay que colocar las especies en segmentos en que puedan sustituir a maderas de mayor valor; a su vez, éstas podrían generar mayores beneficios en otros segmentos.

    - Se debe sacar un máximo provecho de la certificación para promover las maderas ofrecidas.

    Dar prioridad a África

    Hay que promover sistemáticamente la industria de las maderas tropicales elaboradas, a fin de que contribuya a las economías nacionales, los ingresos por exportación y el desarrollo sostenible. La asistencia técnica internacional debería destinarse prioritariamente a los productores africanos.

    En África, la mayoría de los fabricantes de productos de madera han adoptado un enfoque progresivo de agregación de valor. La primera etapa suele consistir en producir tablas secadas en horno, tablillas para suelos o maderos de construcción, para pasar luego a las molduras, uniones por entalladuras múltiples y encoladuras de cantos. Hay otros ejemplos de entrada más directa en el segmento de terminaciones, pero éstos dependen sin excepción de la importación masiva de conocimientos - y de personal - por las empresas extranjeras. Éstas suelen aportar su experiencia técnica y un acceso inmediato a los canales de distribución. Tal como lo señalaron con insistencia los miembros africanos de la OIMT en una reunión reciente en Yaundé, está formándose una nueva generación de empresarios africanos que hay que promover y respaldar técnica y financieramente a fin de que asuman la tarea de fabricar productos elaborados en su propio continente.

    Jukka Tissari, Oficial de Desarrollo de Mercados del CCI (tissari@intracen.org).