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    Nuevos mercados para un antiguo legado

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 1/2007,
    Entrevista con Sara Abera, fundadora de Muya Ethiopia PLC

    © Muya Ethiopia PLC

    Una empresaria etíope conecta a tejedoras pobres pero de ricas tradiciones con compradores pudientes en busca de otras culturas.

    En Etiopía es tradicional que los hombres tejan y las mujeres hilen. En Muya también se enseña a tejer a mujeres para ayudarles a adquirir independencia económica.

    Muya Ethiopia PLC fabrica artículos de decoración para el hogar tejidos a mano y destinados a consumidores entendidos. Hoy en día, Muya exporta a Austria, Canadá, Estados Unidos e Israel. Las mujeres representan la cuarta parte de los 120 empleados de la empresa. Forum de Comercio entrevistó a Sara Abera que la fundó en 2005.

    P: ¿Cuáles fueron los principales problemas que tuvieron que afrontar para ponerse en contacto con compradores occidentales y cómo los resolvieron?

    R: En un mercado internacional inundado de productos textiles baratos procedentes de Asia, sabíamos que teníamos que diferenciar nuestro estilo africano. Decidimos inyectar valor a nuestros productos recurriendo a nuestro legado africano y a la artesanía local.

    P: ¿A qué mercado se dirigieron y por qué? ¿La etiqueta "Made in Ethiopia" supone una ventaja?

    R: Conociendo la tendencia mundial en cuanto a artículos para el hogar auténticos y hechos a mano, concentramos nuestros esfuerzos de diseño para colmar la brecha entre nuestros productos tejidos a mano y el gusto de los consumidores del resto del mundo. Creamos textiles como fundas de almohada, alfombras, colchas, tapetes y manteles que a los extranjeros les gusta presentar como el " arte etíope del tejido" en su entorno de artículos fabricados a máquina.

    P: En su calidad de empresaria, ¿encuentra más obstáculos en términos de financiación y crecimiento de su empresa que sus colegas de sexo masculino?

    R: En principio, no existe discriminación alguna entre hombres y mujeres para obtener financiación pero, en la práctica, ¡sí que la hay!

    P: Etiopía es un país pobre. ¿Cómo repercute eso en el desarrollo de su empresa?

    R: En Etiopía, el tejido es una actividad artesanal que tradicionalmente ejercen los hombres en su casa. El control de calidad y la gestión de tejedores dispersos son incompatibles con la creación de productos de alta gama. Por ello, creamos un taller donde reunir y reciclar a los tejedores locales y además hacerles sentir que forman parte de un negocio donde la artesanía deja de ser una empresa familiar.

    También estamos enseñando el oficio a mujeres para que puedan ganar sus propios ingresos.

    En Etiopía, los tejedores -aunque son artesanos trabajadores y con mucho talento- trabajan en condiciones muy precarias en sus casas y no tienen contactos con consumidores. Nosotros les ayudamos a mejorar sus condiciones de trabajo y, eventualmente, a encontrar mercados de más alto valor para sus productos. Tratando a los artesanos con el debido respeto y ofreciéndoles medios para mantener intactas sus antiguas tradiciones, salvaguardamos un precioso legado para las futuras generaciones.

    P: ¿Cómo afecta a su empresa el hecho de formar parte de la "Marca África"?

    R: Es evidente que en general, África se resiente de un grave "déficit" de imagen, lo que tiene un impacto lamentable sobre sus productos. Ahora bien, nosotros estamos empeñados en invertir esa tendencia.

    Nunca hemos negado que hoy en día, Etiopía es un país pobre (¡potencialmente, muy rico!) pero hemos convencido a nuestra audiencia de que estamos orgullosos de ofrecer a consumidores de todo el mundo nuestra colección de carácter cultural y no como productores de bajo costo sino creando productos de alta calidad y, de ser necesario, a precios un poquito más caros.

    P: ¿Cómo se podrían mejorar las perspectivas empresariales de África?

    R: Desde hace mucho tiempo, el patrimonio cultural de África es fuente de inspiración para grandes firmas de diseño y marcas de lujo. Sin embargo, hasta ahora, África no se ha percatado de los beneficios económicos que ofrece ese "préstamo cultural" para sus artesanos, herederos de esas tradiciones.

    Sólo podrán darse cambios significativos cuando los empresarios africanos tengan oportunidad de encontrarse con compradores e inversores para contribuir a ampliar el sector potencialmente más rico de este continente.