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    Negociacines de la OMC sobre bienes ambientales: Medios de asegurar resultados significativos para países en desarrollo

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 1/2010

    Las negociaciones sobre la liberalización del comercio de bienes y servicios ambientales (BSA) se entablaron conjuntamente con la Ronda de Doha. El párrafo 31 iii) de la Ronda de Doha, adoptado por todos los Miembros de la OMC en 2001, prevé la reducción o eliminación de los obstáculos arancelarios y no arancelarios al comercio de BSA.

    Los avances en el Comité de Comercio y Medio Ambiente de la OMC (CCMA-SE) fueron lentos, debido a dos cuestiones básicas: qué se va a liberalizar (es decir, qué bienes se podrían denominar "ambientales"), y cómo enfocar la liberalización (es decir, las modalidades concretas).

    El fracaso de las negociaciones sobre los bienes agrícolas e industriales fue perjudicial. Dado que la Ronda de Doha se rige por el principio de "todo único" (ningún punto puede adoptarse por separado), avanzar en estas esferas es esencial para catalizar las negociaciones sobre los BSA.

    ¿Qué se va liberalizar y cómo?

    Aún no se determinó qué es exactamente un bien ambiental. Por ejemplo, las categorías aduaneras en la materia también incluyen productos que tienen usos no ambientales. En muchos casos, un mismo producto puede destinarse a fines ambientales y a otros fines.

    A raíz de ese "doble uso ", algunos países en desarrollo, como Argentina y la India, propusieron restringir la liberalización de estos bienes en función de su "uso final ambiental" en proyectos específicos (métodos de proyectos integrados), como el MDL. Los países partidarios de la liberalización (los "amigos de los bienes ambientales") reclaman la reducción de aranceles para una lista de 153 bienes que comprende sobre todo productos utilizados en el control de la contaminación del aire, la gestión de desechos sólidos y el tratamiento de aguas residuales, así como las energías renovables. Respecto a esa lista, Estados Unidos y la UE propusieron oficiosamente la liberalización acelerada de una sublista de 43 bienes respetuosos del clima.

    Brasil propuso un tercer procedimiento de "peticiones y ofertas" que permitiría a los países solicitar compromisos concretos de liberalización recíproca y extender las reducciones arancelarias a todos los miembros de la OMC. Aún no hay acuerdo sobre el procedimiento a seguir.

    Evolución reciente

    En el período de sesiones del CCMA-SE de marzo de 2010, Japón propuso diversos productos de eficiencia energética (electrodomésticos y coches eléctricos). Arabia Saudita propuso algunos derivados naturales del gas. Filipinas único país en desarrollo que no forma parte del grupo de "amigos" propuso productos de interés comercial en tres categorías: energías renovables, gestión de residuos, y reciclaje y descontaminación.

    La propuesta filipina fue apoyada por otros países del sudeste asiático, en lo que se refiere a productos como paneles solares o turbinas eólicas.

    Algunos países en desarrollo miembros de la OMC plantearon cuestiones tales como los obstáculos no arancelarios y el acceso a tecnologías ambientales. También pidieron un "trato especial y diferenciado" para proteger a sus sectores manufactureros.

    La mayoría de los bienes ambientales "tradicionales" y los equipos de alta tecnología son fabricados o exportados por países de la OCDE y economías en desarrollo de ingresos medios de Asia oriental y sudoriental, especialmente China. ¿Qué bienes comparables pueden exportar las economías más pequeñas y menos desarrolladas? Siendo un productor eficiente de etanol, Brasil tropieza con importantes obstáculos arancelarios en los países desarrollados. De ahí que propusiera que el bioetanol, producto agrícola, se considerara un bien ambiental.

    Algunos miembros de la OMC se opusieron a la inclusión de productos agrícolas, pese a que el mandato de Doha no limita los bienes ambientales a productos manufacturados. Al inicio de las negociaciones, muchos países africanos propusieron incluir los productos orgánicos. Ahora bien, a efectos arancelarios, es imposible diferenciar físicamente los productos orgánicos de los productos inorgánicos. Si los miembros de la OMC así lo convienen, la Ronda de Doha podría hacer avanzar la normalización y certificación de esos productos.

    Los países en desarrollo más pequeños podrían especializarse en productos de niveles inferiores de la cadena de valor, como partes y componentes. Aunque sus aranceles son generalmente bajos, queda por resolver la cuestión de los obstáculos no arancelarios que imponen los países desarrollados. Además, los aranceles pueden seguir restringiendo el comercio Sur-Sur. Mercados más grandes, como los de la China y la India, también podrían favorecer las exportaciones de los países desarrollados más pequeños.

    Investigaciones de ICTSD revelaron que las políticas estatales de apoyo y la financiación tanto pública como privada son los principales motores del mercado, sobre todo en materia de energías renovables. La asistencia técnica y financiera bilateral y multilateral podría ayudar a los países en desarrollo más pequeños a adoptar tecnologías respetuosas del clima y ocupar mejores posiciones en la cadena de valor.

    Este artículo se basa en actividades de verificación, investigación y análisis del ICTSD, así como en consultas informales con delegaciones ante la OMC. Las opiniones incumben al autor o resultan de investigaciones comisionadas al ICTSD, pero no pueden atribuirse a dicha organización como tal.