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    Los servicios son determinantes para el Programa de Doha

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 4/2005

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    Pascal Lamy, Director de la OMC, insta a los países en desarrollo a empeñarse más en las negociaciones sobre servicios.

    Si se pretende completar el Programa de Desarrollo de Doha en diciembre de 2006, habrá que avanzar decididamente en varios asuntos para concretar las aspiraciones plasmadas en el título y las metas adoptadas para la ronda de 2001. Entre esos asuntos figuran los servicios.



    Los servicios desempeñan un papel clave en el Programa de Doha y los países no deberían aplazar las negociaciones sobre la liberalización del comercio de servicios hasta que se resuelvan otras cuestiones, entre otros, por los motivos que siguen.

    • Existe un claro vínculo entre el desarrollo y los beneficios que procura la apertura de los mercados de servicios. Los países en desarrollo que apostaron por la industria de servicios e invirtieron en ella están a la vanguardia de la lucha contra la pobreza y el analfabetismo.
    • En los países con mercados abiertos de servicios hay mayor innovación de productos y procesos, en gran medida, porque tuvieron acceso a capital extranjero y tecnología de punta. El crecimiento explosivo de la internet - y los sectores afines - en los países embarcados en la liberalización es sólo un ejemplo, pero meridiano. La disponibilidad de servicios de categoría mundial permitió que los exportadores de los países en desarrollo capitalizaran su fuerza competitiva, cualesquiera que fueran los bienes y servicios que ofrecían.

    A partir de la inversión y la pericia extranjeras, un número creciente de países en desarrollo hace incursiones notables en los mercados internacionales de servicios. La liberalización de servicios es hoy un elemento indispensable de las estrategias de desarrollo; de ahí que muchos gobiernos, en principio escépticos, cambiaran de opinión. Si bien en la Ronda Uruguay se habían quedado bastante al margen, ahora hacen oír cada vez más su voz en las negociaciones sobre el comercio de servicios.

    Potente propulsor de crecimiento

    Los servicios modernos pueden contribuir a superar las restricciones de la pobreza económica, la periferia geográfica y la exclusión social. Conjugado con sólidas políticas de educación y la inversión en infraestructura, el sector de servicios ha demostrado ser un potente propulsor de crecimiento y desarrollo. El fenómeno de la subcontratación y la prestación transfronteriza de servicios, facilitado por la tecnología de la información y las comunicaciones y la inversión extranjera directa, aportó nuevos elementos estratégicos a las negociaciones. Los modos de suministro de determinados servicios, bastante difícil de concebir en el pasado, se han materializado y, en algunos casos, se han vuelto moneda corriente.

    La subcontratación es una característica importante del comercio internacional de servicios. Los países desarrollados accedieron a una nueva reserva de talentos en el extranjero e intensificaron la productividad. Los países en desarrollo acogieron industrias de alta tecnología y obtuvieron un aumento sustancial de los ingresos relacionados con los puestos de trabajo en el sector de servicios. Por lo tanto, la subcontratación está influyendo en decisiones políticas de los países desarrollados y los países en desarrollo, y exige un examen minucioso de factores de orden comercial, económico y social.

    Las negociaciones relativas al Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, el AGCS, no reflejan cabalmente esa evolución que trajo aparejados nuevos conceptos y desafíos.

    El Sr. Lamy intervino en el Foro Ejecutivo del CCI, reunido en octubre de 2005. En los debates sobre la integración de los servicios en la estrategia nacional de exportación participaron integrantes de equipos oficiales de negociación comercial y dirigentes empresariales de 30 países.

    Desafíos del AGCS

    • Cuestionamientos políticos. Varios grupos de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales consideran que liberalizar los mercados de servicios es una senda peligrosa para las economías menos competitivas. Proclaman que las normas de la OMC conllevan un grado intolerable de injerencia en esferas que competen a la política nacional tales como la educación y la atención de salud. Ahora bien, el AGCS no exige la liberalización ni la privatización o desreglamentación de ningún servicio.

    Quiero subrayar este punto: ni las normas vigentes del AGCS ni la nueva ronda de negociaciones obligarán a los miembros de la OMC a abrir la totalidad de su sector de servicios a la competencia privada o extranjera. Todos ellos son libres de conservar el monopolio público si así lo desea.

    • Las negociaciones sobre servicios son más complejas y la participación en ellas más ardua de lo acostumbrado para los funcionarios habituados a las negociaciones sobre mercancías. En la mayor parte de los países, la economía de servicios no sólo es mayor que la agricultura y la industria manufacturera, también está mucho más diversificada. Y el acuerdo de servicios es mucho más amplio que los acuerdos sobre mercancías, pues abarca el comercio transfronterizo así como el movimiento de consumidores, productores, inversores y otras personas físicas.

    Así pues, estas negociaciones son más complicadas y requieren una mayor coordinación y preparación de los ministros de comercio. Muchos gobiernos están más indecisos acerca de su enfoque del comercio de servicios de lo que solían estarlo respecto a la industria manufacturera. Aunque comprensible, esta situación es desfavorable porque los beneficios de la liberalización de los servicios son fundamentales para cualquier estrategia de desarrollo. En el comercio de servicios, las barreras son aún mucho más altas y opacas que en la mayor parte de los mercados de mercancías (salvo excepciones notables como la agricultura).

    ¿Qué hacer? Por lo que atañe a la OMC, un factor clave es la asistencia técnica. Las actividades de la Secretaría comprenden seminarios en capitales nacionales, entre 20 y 25 por año; seminarios regionales; talleres y simposios en Ginebra. De hecho, en el último simposio se trataron los desafíos y oportunidades del comercio transfronterizo de servicios.

    Hace falta un empuje político

    Actualmente, los negociadores necesitan orientación política sobre la manera de proceder. Los compromisos contraídos hasta ahora, difícilmente, ofrezcan nuevas oportunidades a los proveedores de servicios. Los miembros de la OMC han de centrarse en hacer avanzar las negociaciones en forma significativa conforme a las nuevas instrucciones de sus dirigentes políticos.

    Existe la idea de que los países esperarán avances en otros sectores antes de negociar acerca de los servicios. Entonces, corren el riesgo de no concluir las negociaciones con éxito en el plazo establecido, lo que será bastante problemático respecto a aquello que interesa a muchos países en desarrollo: el Modo 4, relativo al movimiento de personas físicas para prestar servicios. Este es el punto más protegido, más sensible y, por ende, más difícil de las negociaciones en curso. Dado que el tiempo aprieta, habrá que actuar sin demora. Los servicios son un elemento fundamental del Programa de Desarrollo de Doha y un resultado satisfactorio, condición esencial para el proyecto en su conjunto.

    Versión editada del discurso del Sr. Lamy en la sesión de apertura del Foro Ejecutivo del CCI sobre Estrategias Nacionales de Exportación (Montreux, Suiza, 5 de octubre de 2005). Versión electrónica del discurso completo en inglés:http://www.wto.org/english/news_e/sppl_e/sppl06_e.htm