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    La seda: ¿Hay un porvenir para esta tradición?

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 1/1999

    En otra época un sector de lujo, la industria de la seda se encuentra ante una encrucijada. Durante el decenio de 1990, la aparición de la seda lavada a la arena puso al alcance de millones de consumidores un amplio surtido de artículos derivados. Con todo, la competencia de los textiles sintéticos de alta tecnología terminó por arrebatarle una parte importante de mercado. La caída de los precios de la seda cruda ha sido tan violenta (50%), que amenaza hoy la viabilidad misma del sector.

    La producción tradicional de seda, basada en la utilización masiva de mano de obra, disminuye conforme los pequeños granjeros, atraídos por la industria urbana, abandonan progresivamente una actividad cuyos ingresos se han reducido sustancialmente en los últimos años. Entretanto, peligran los medios de subsistencia de millones de personas que dependen de este producto ecológicamente sostenible, sobre todo en las zonas rurales.

    En 1988, Forum publicó un primer artículo sobre la seda y sus mercados. En esa época, parecía acertado alentar a los empresarios de países en desarrollo a iniciar (bajo ciertas condiciones) actividades en la sericultura y la producción de artículos de seda, sector en plena expansión. Diez años después, las condiciones del mercado se han transformado drásticamente para estos productores.

    En 1988...

    • Selecto, y sólo para mujeres. En Europa y Norteamérica, la seda era un producto de lujo. Entonces, no había una gran oferta de productos de seda para los clientes del segmento de precios intermedio. Alrededor de 90% de los artículos de seda disponibles en los mercados occidentales estaban destinados al público femenino.

    • Aumento de los precios, aumento de la producción. El precio de la seda cruda en el mercado mundial era de US$ 45 el kilo, e iba a subir a US$ 51 en 1989. China era el principal productor (60% del total mundial, de 67.000 toneladas). Este país había aumentado en forma sostenida su oferta de productos de seda: en 1980, 49% de sus exportaciones consistían en seda cruda, pero en 1988 esa proporción se había reducido ya a 25%. En términos de valor de la producción bruta, China era seguida por la India, Japón, la URSS, Brasil y la República de Corea.

    • Consumidores. Los países de Asia -especialmente Japón, India y Tailandia - eran también importantes consumidores de seda. Japón era el mayor consumidor.

    • Restricciones: ninguna. Entonces no había contingentes que limitaran el comercio internacional de seda y productos derivados.

    • Promoción de las exportaciones: modesta. En Europa se llevaban a cabo algunas actividades de promoción genérica, a cargo de la Comisión Europea de Promoción de la Seda.

    ... Y en la actualidad

    • Democratización de la seda. La seda lavada con arena comenzó a comercializarse a comienzos de los años 1990, en casi todos los mercados occidentales. En su momento de máximo auge, las prendas de seda se vendían no sólo en los grandes almacenes, sino también en supermercados e incluso en cafeterías especializadas. Hoy, son también corrientes los artículos para hombres y niños.

    • Baja sustancial de los precios y crisis de los centros de producción. A fines de 1998, el kilo de seda cruda costaba más o menos US$ 26 en el mercado mundial, cerca de 50% menos que su precio máximo, alcanzado en 1989. China sigue siendo sobradamente el mayor productor (70% del total, que llega a 72.000 toneladas). La producción de seda cruda del Japón se ha reducido a casi una cuarta parte de su nivel en 1988 (de 6.840 toneladas ese año, pasó a 1.902 toneladas en 1997). La producción de la República de Corea pasó de 1.343 toneladas en 1988 a 110 toneladas en 1997. La producción está disminuyendo en forma sostenida en Brasil, cuyos exportadores dependen del mercado japonés.

    • Caída del consumo. El fin del boom de la seda lavada con arena y la competencia incansable de las demás fibras han provocado una enorme reducción del consumo. Los productores asiáticos, como la India y Tailandia, son todavía consumidores importantes. El Japón conserva su posición de principal consumidor de seda y productos derivados. Mientras, el consumo aumenta en China y Viet Nam. Pero el consumo global de la región se ha reducido, como consecuencia de la recesión asiática y del éxito de otras fibras entre los fabricantes europeos.

    • Nuevos contingentes. Las prendas de vestir importadas de China están hoy sujetas a contingentes en la Unión Europea y los Estados Unidos.

    • Promoción (casi) inexistente. Ya casi no hay promoción genérica de la seda.

    Humildes orígenes

    La seda ha estado asociada con las creaciones exclusivas de los nombres más prestigiosos de la haute couture. Pero son muy pocos los asistentes a los desfiles de Londres, Milán, Nueva York o París que conocen los modestos orígenes de este ilustre textil. El hecho de que la materia prima proviene de las zonas rurales de países en desarrollo y economías en transición contrasta radicalmente con el fastuoso entorno en que unos privilegiados admiran las prendas confeccionadas por las casas de costura de mayor renombre. Los lectores de Forum se preguntan tal vez qué interés ve el CCI en un producto tan lujoso como la seda en relación con su trabajo de promoción de las exportaciones de los países en desarrollo.

    La producción de las aldeas rurales

    Con la excepción del Brasil, todos los productores y proveedores más importantes de seda cruda y de hilado de seda se encuentran en Asia. (En otra época, también se produjo seda cruda en algunos países del Mediterráneo, pero esta actividad desapareció paulatinamente.) Un motivo central que ha llevado al CCI a seguir apoyando la sericultura y la producción de seda, es que éstas dan empleo a una fuerza de trabajo rural muy numerosa, tanto masculina como femenina. En China, el sector ocupa a unos 20 millones de granjeros y a otro medio millón de personas en la industria de productos elaborados de seda. En la India, la sericultura es una actividad artesanal practicada en 59.000 aldeas, con uno de los índices de ocupación de mano de obra más elevados del país. El sector ofrece empleo a tiempo completo y a tiempo parcial a unos seis millones de personas. La seda tiene el mayor potencial de creación de puestos de trabajo de todos los sectores de la economía india.

    Compatibilidad medioambiental

    La producción de seda es compatible con la protección del medio ambiente, pues ocupa muy pocos fertilizantes químicos y prácticamente ningún insecticida. Constituida esencialmente de proteínas, la composición de esta fibra es muy similar a la de la epidermis humana, por lo que se puede llevar con suma comodidad.