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    IED en plano local: La Iniciativa Ciudades del Milenio

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 1/2007, © Centro de Comercio Internacional

    El mercado de Bamako, capital de Malí, es un enjambre de actividad.© Iniciativa Ciudades del Milenio

    África nunca estuvo en el punto de mira de la inversión extranjera directa (IED) por motivos tales como la "balcanización" del continente y la consiguiente pequeñez de sus mercados, la precariedad de infraestructuras y una imagen negativa, dado que para la mayor parte del mundo, África es sinónimo de guerra civil, hambruna y enfermedades.

    Esa imagen corresponde a la realidad de algunas regiones africanas pero lo cierto es que opaca una serie de logros en todo el continente que, por lo general, no salen en los titulares. En estos últimos años, en varios países terminó la guerra civil y comenzó la reconstrucción; citemos el caso de Liberia, donde Ellen Sirleaf-Johnson fue la primera Presidenta electa democráticamente en un país africano. Un número creciente de países se somete voluntariamente al riguroso procedimiento del Mecanismo Africano de Evaluación Paritaria y se espera que aquellos que se desempeñan mejor se vean recompensados, por ejemplo, en el marco del proceso del G-8. El crecimiento económico del último bienio fue satisfactorio e incluso elevado en algunos países, debido en parte a que más gobiernos reconocieron que el sector privado cumple un rol importante tanto en la creación de riqueza como en el desarrollo económico. Tal vez muchos jefes de gobierno de todo el continente compartan el optimismo del Presidente de Ghana que anunció el comienzo de una "época de oro" para las empresas en su país.

    Todo ello creó nuevas condiciones para la inversión extranjera directa (IED). Más aún, se reconoció ampliamente la incidencia de esta última en el crecimiento económico y el desarrollo, y todos los países de África, sin excepción, se esfuerzan por captar esos fondos. A tales efectos, prácticamente todos liberalizaron los regímenes de inversión extrajera que hoy son mucho más favorables que hace 15 años, digamos. Por ejemplo, abrieron nuevos sectores a la IED, eliminaron obstáculos a las operaciones de filiales extranjeras y multiplicaron los incentivos. Valga precisar que eso no excluye que los marcos reguladores se puedan mejorar y, lo que quizás sea más importante, aplicarlos concienzudamente. Sea como fuere, son bienvenidos.

    Las mejoras de los marcos reguladores nacionales se complementan y refuerzan con acuerdos internacionales de inversión y especialmente con tratados bilaterales de inversión (TBI) que protegen al capital extranjero. De hecho, el número de TBI por país de África (12) es igual al de América Latina y el Caribe. El tema de las inversiones también figura en los acuerdos de libre comercio o asociación concluidos recientemente, en particular, con Europea y Estados Unidos; por ejemplo, el Acuerdo de Cotonú contiene disposiciones de peso sobre el fomento de la IED en África. Por último, la UE, Japón y Estados Unidos dan acceso preferente a un gran número de bienes y servicios producidos en la mayoría de los países africanos, lo que contribuye a que inversores extranjeros se interesen por operar en dichos países y exportar a los mercados más importantes del mundo.

    Pero eso no es todo: casi todos los países africanos están empeñados en atraer IED y para ello crean agencias de promoción de inversiones (API) cuya labor va de la creación de una imagen de marca nacional a servicios postinversión. El establecimiento de empresas multinacionales en mercados emergentes -sobre todo China, India y Sudáfrica pero también Rusia y Brasil 1 - crea nuevas fuentes de IED. La competencia entre esas empresas permite que los países africanos consigan inversiones en condiciones favorables, tal como se ha constatado en el sector de recursos naturales.

    En realidad, las API africanas difieren mucho entre sí en cuanto a los recursos de que disponen pero todas prosperan y en muchos casos con apoyo de organizaciones internacionales como la UNCTAD, la ONUDI, el FIAS y la OCDE 2.

    Estas buenas noticias deben divulgarse para corregir la imagen de África y que corresponda a su nueva realidad. A su vez, los países africanos tienen que redoblar esfuerzos para captar más IED (especialmente en otros sectores que aquellos de recursos naturales) y, lo que es igualmente importante, explotar mejor los beneficios. De ahí que deban ir más allá del plano nacional e identificar oportunidades de inversión concretas tanto en provincias como en ciudades. Esto último reviste capital importancia dado que, habitualmente, los inversores extranjeros se concentran en las capitales y dejan a otras ciudades al margen de la corriente principal del desarrollo económico. Esa situación se ve agravada por el aumento de la urbanización resultante del éxodo de la población rural que huye de la pobreza y, en muchos casos, termina atrapada en los barrios marginales. Entonces, el reto consiste en lograr que las ciudades sean viables, lo que implica desarrollar un sector empresarial dinámico que genere empleo y ayude a los pobres a salir de la pobreza promoviendo así los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM). Es allí, precisamente, donde interviene la Iniciativa Ciudades del Milenio (ICM).

    La Iniciativa Ciudades del Milenio



    La ICM es una de las diversas iniciativas prácticas que contribuyen a la consecución de los ODM, uno de los cuales es reducir a la mitad la pobreza extrema, adoptados por Jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre de las Naciones Unidas de 2000 y reafirmados en septiembre de 2005 en otra cumbre similar. A partir de recomendaciones hechas por el Proyecto del Milenio - órgano consultivo independiente, comisionado por el Secretario General de la ONU y dirigido por el Profesor Jeffrey D. Sachs- la ICM, con sede en el Instituto de la Tierra  ayuda a lograr viabilidad económica a siete ciudades de seis países africanos: Akure, Nigeria; Bamako y Segu, Malí; Blantyre, Malawi; Kisumu, Kenya; Kumasi, Ghana, y Luga, Senegal. La ICM, que se puso en marcha 2006 con gran respaldo de los gobiernos de los países participantes, cuenta con la colaboración del PNUD y su equipo de apoyo a los ODM que ayuda a los países africanos a definir estrategias nacionales de desarrollo, basadas en dichos objetivos. Además, coopera activamente con el Proyecto Aldeas del Mileno  en la perspectiva de aplicar los ODM en localidades concretas y crear una estructura material que facilite la erradicación de la extrema pobreza en África.

    En el contexto más amplio de las estrategias de desarrollo que se están preparando, la prioridad de la ICM consiste en ayudar a crear empleo, estimular el desarrollo empresarial y fomentar el crecimiento económico en esas siete ciudades, sobre todo, mediante la captación de IED, esfuerzo que reposa en los tres pilares que siguen.

    1. Análisis para informar a los inversores extranjeros

    • Marco regulador de la IED en cada ciudad, no sólo en lo que se refiere a los textos sino también a su aplicación y a las posibles mejoras, de manera que el inversor conozca las condiciones en que tendrá que operar. Estas evaluaciones son gratuitas y están a cargo de abogados que se guían por las prácticas jurídicas de las firmas Carter, Ledyard & Milburn LLP; Cravath, Swaine & Moore LLP, y DLA Piper. Además, se ajustan al Marco político para la inversión de la OCDE.
    • Infraestructura de cada ciudad, criterio determinante para la IED.
    • Análisis de viabilidad de las oportunidades comerciales, quizás el aspecto más importante. Se trata de estudiar aquellos sectores, e incluso proyectos concretos, en que las ciudades, junto con las Aldeas del Milenio, tienen ventajas comparativas de cara a los mercados provinciales, nacionales o internacionales. La ONUDI emprendió esta enorme evaluación comercial que la firma de auditoría KPMG lleva a cabo gratuitamente. Entre los productos y sectores con potencial identificados hasta ahora figuran: jugos de fruta; frutos secos; pescado seco; maníes con especias; chocolate; cacao en polvo; jabón de cacao, almidón de mandioca; productos minerales como vidrios y cerámicas de sílice; pinturas de caolín; cemento de caliza; betún; servicios culturales y ecoturismo.


    Por cierto, el valor de estos productos y servicios depende no sólo de su calidad sino también, y en gran medida, de que susciten el interés de los inversores potenciales; las ciudades pueden lograrlo dedicando una inversión no muy cuantiosa a desarrollar sus capacidades de promoción, lo que constituye el segundo pilar de la ICM.

    2. Divulgación entre inversores potenciales.

    Se siguieron, o se seguirán, varias vías como las que se mencionan a continuación.

    • Visitas de inversores a las ciudades. Por el momento, los Gobiernos de Alemania y Finlandia prometieron apoyar el envío de misiones a dos de las ciudades participantes en la ICM para examinar directamente las oportunidades y condiciones de inversión. Se espera lograr el envío de misiones a todas las ciudades.
    • Mesas redondas de inversores en cada uno de los seis países. En estas actividades, organizadas conjuntamente con The Economist Intelligence Unit, suelen participar entre 100 y 200 personas, lo que permite que un gran número de inversores se familiarice no sólo con los marcos normativos y políticos del país en cuestión, sino también con asuntos más concretos acerca del desarrollo regional y de las ciudades de la ICM. También se han previsto visitas de terreno para los participantes interesados. En parte gracias al apoyo del Gobierno de Finlandia, ya se ha organizado una mesa redonda en Nigeria y está prevista otra en Kenya, el 17 y 18 de julio de 2007.
    • Días de las Ciudades del Milenio, jornadas en localidades estratégicas de Norteamérica, Europa y Asia para propiciar el encuentro de representantes de los países y las ciudades de la ICM en la tierra natal de los inversores potenciales. Por el momento, seguimos en la búsqueda de ciudades que acojan estas jornadas.
    • Guías para inversores en Ciudades del Milenio, se trata de manuales concisos y accesibles para un público mucho más amplio del que participa en las actividades descritas. Estas guías podrían llegar a cubrir todo el universo de los inversores extranjeros tanto efectivos como potenciales y, por ende, son instrumentos formidables para incluir las Ciudades del Milenio en el mapa de inversiones.


    Por supuesto, lo esencial es que los proyectos de inversión se materialicen y contribuyan al crecimiento y el desarrollo. Hay razones para confiar en que los esfuerzos descritos sean fructíferos. Ahora bien, el tercer pilar de la ICM levanta directamente este reto.

    3. Desarrollo de productos de exportación

    • Gracias a la cooperación del CCI, equipos de expertos trabajarán con las Ciudades y Aldeas del Milenio en la búsqueda de uno o dos productos que cada una pueda desarrollar de inmediato para el mercado internacional, donde se confrontarán a la durísima competitividad de la economía globalizada. En su momento, se identificarán otros productos, a partir de los esfuerzos desplegados por la ONUDI y KPMG.
    • En el marco de una iniciativa paralela, pero conexa, -la Alianza Empresarial contra el Hambre Crónica, encabezada por el Foro Económico Mundial y de la que forman parte grandes multinacionales- se impulsa la formación de cadenas de valor entre las aldeas de Kisumu y el mercado mundial para comercializar los productos agrícolas más importantes de ese distrito.


    Estas actividades, concretas, prácticas y orientadas a la obtención de resultados, nacen de la nueva realidad africana. En la amplia gama de entidades que las apoyan también figuran la Fundación Gates, la Fundación Rockefeller y numerosos donantes del sector privado. De varias maneras, el equipo de la ICM de Nueva York y sus representantes en cada una de las Ciudades del Milenio forman un verdadero grupo de conceptores y conectores que ayudan a las ciudades y las distintas organizaciones a estimular el crecimiento económico en el contexto urbano. Con ese mismo ánimo y a partir de la experiencia de la ICM se preparará un manual que sirva de marco en otras ciudades del mundo en desarrollo para que esta iniciativa se amplíe y contribuya al logro de los ODM.

    Conclusiones



    Entonces, ¿a qué se resume todo esto? A pesar de las múltiples limitaciones que subsisten, la coyuntura para la IED en África, su marco regulador y su infraestructura institucional nunca han sido mejores, tal como lo demuestra el aumento de flujos que en 2006 ascendieron a unos US$ 35.000 millones. Se espera que se mantengan a ese nivel histórico por lo menos hasta 2010. Para captar aún más IED, sobre todo en la manufactura y los servicios, los países en cuestión tendrán que mejorar su infraestructura, así como encontrar y promover oportunidades de inversión fuera de las ciudades capitalinas.

    En definitiva, toda inversión es local, por lo cual, hay que mostrar a los inversores las oportunidades locales y en ese plano, los entornos regulador y empresarial han de ser competitivos. Ahora bien, la experiencia africana nos deja una enseñanza más amplia: los inversores tienen que diferenciar sus posibilidades y buscar oportunidades país por país, ciudad por ciudad y sector por sector. Las oportunidades existen y hay que aprovecharlas porque si no, lo harán los competidores.

    *Karl P. Sauvant Codirector de la Iniciativa Ciudades del Milenio y Director Ejecutivo del Programa sobre Inversiones Internacionales, de la Universidad de Columbia, programa conjunto de la Facultad de Derecho y el Instituto de la Tierra de dicha universidad. Agradezco los comentarios de Susan Blaustein, Joerg Simon, Stephanie Kage y John McArthur.

    1 Véase Karl P. Sauvant, ed., The Rise of Transnational Corporations from Emerging Markets: Threat or Opportunity? (de próxima aparición).

    2 Los esfuerzos de promoción de la IED en África se analiza en el reciente artículo de Jeffrey D. Sachs The importance of investment promotion in the poorest countries, en World Investment Prospects to 2010: Boom or Backlash?, publicado por Economist Intelligence Unit y el Programa sobre Inversión Internacional de Columbia (Londres, Reino Unido, The Economist Intelligence Unit Ltd., 2006).