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    Hablando de redes: De la retórica a la realidad

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 1/2002

    No cabe duda de que en esta época de globalización, rapidez y distancias virtuales, la eficiencia de las instituciones de apoyo al comercio (IAC) depende de su capacidad para participar activamente en redes formales e informales. Sin redes y sin los sectores en que éstas reposan, como la información y las comunicaciones, la economía moderna sería más reducida, y las IAC, fundamentalmente distintas.

    De las funciones mismas de la IAC se desprende su necesidad de contar con redes, quizá más que otras organizaciones. Además de los vínculos que las empresas mantienen con sus proveedores, clientes y otras empresas, el complejo contexto en que opera cada IAC las obliga a crear una red igualmente compleja de asociados. Por ende, las redes pueden determinar el alcance y amplitud del campo de actividades de la IAC, y delimitar las formas que tendrá la participación de un país en el tejido industrial mundial. Las IAC también pueden afectar las políticas macroeconómicas y los resultados de la economía, y dan forma a los incentivos que las empresas tienen en sus actividades mercantiles. Es claro, entonces, que el buen funcionamiento de una red de apoyo comercial puede generar ventajas económicas comparativas.

    Sin embargo, quienes definen las estrategias de exportación asumen la tarea monumental que consiste en fomentar una red de apoyo al comercio y mantener su dinámica. Entre la retórica y la realidad suele haber un abismo. Adoptar un enfoque holístico de la creación de condiciones favorables para el apoyo al comercio requiere tiempo, recursos, concertación, capacidad y liderazgo.

    A nivel nacional, la coordinación y congruencia de los esfuerzos que desplieguen los distintos participantes en el comercio internacional puede redundar en beneficios significativos. Independientemente de que la red institucional tenga por objeto afianzar la imagen del país como interlocutor comercial, dar servicios de apoyo a la industria, mejorar la capacidad de las PYME para aprovechar oportunidades en el comercio internacional o formular una política macroeconómica acertada, los resultados pueden ser productivos:

    • flujo de ideas más expedito desde una base de calificaciones ampliada, y por tanto, mejores resultados;
    • mejor rendimiento, gracias a la puesta en común de los recursos, competencias y costos;
    • menor duplicación de esfuerzos, y por ende, menor dilapidación y mejor aprovechamiento de los recursos;
    • cobertura holística y atención de las necesidades de un mayor número de beneficiarios;
    • perspectiva unificada y coherente, y menor riesgo de confundir a los beneficiarios, y

    • mayor credibilidad del producto final.


    ¿Quién dirige la red: el sector público o el privado?

    La cuestión de qué sector está mejor calificado para dirigir no tiene que ver con una mayor o menor participación del gobierno, sino con el establecimiento de formas de administración diferentes - caracterizadas por el dinamismo, eficiencia y rendimiento del sector privado. El estratega de las exportaciones también podría adoptar un enfoque participativo, lo que supone la integración de los esfuerzos de todos los interesados. Dicho enfoque depende también de que haya muchas fuentes de iniciativa y toma de decisiones, lo que asegura el acceso a una amplia gama de instituciones y mecanismos de financiación alternativos en la red. Así, la administración participativa es tal vez esencial para asegurar que la red siga sirviendo el objetivo de unificación. La conducción de la red puede encomendarse a un grupo asesor o comité directivo público-privado, que define su programa de trabajo, planifica el uso cooperativo de los recursos comunes y promueve un clima de confianza.

    Sea cual fuere el enfoque adoptado, es fundamental contar con un liderazgo fuerte e ingenioso. El planificador de exportaciones también debe conocer bien la situación de la industria. Por consiguiente, un enfoque consultivo dará probablemente mejores resultados en un plazo más corto. La responsabilidad conjunta es recomendable, pero debe traducirse en la integración eficiente y flexible de los activos, las comunicaciones y el mando. Las normas deben definirse previamente, en términos amplios de aportes y resultados. Al mismo tiempo, hay que procurar no perder el dinamismo debido a un exceso de reglas.

    Necesidad de evaluación

    Medir los resultados implica emitir juicios sobre los méritos o el valor de una actividad, durante o después de su realización. La evaluación debería formar parte integrante del proceso de diseño y aplicación del programa de la red. La razón es muy simple: las mejoras son siempre posibles. Se puede decir que una red de apoyo al comercio ha tenido pleno éxito cuando deja de ser necesaria, es decir, cuando las empresas pueden volar con sus propias alas.

    Anton J. Said (anton.said@metco.net) es Gerente de la División de Información Empresarial y Tecnología de la Corporación de Comercio Exterior de Malta Ltda. El texto completo de su contribución figura en el sitio web del Foro Ejecutivo.