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    Embalajes inocuos para el medio ambiente

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 2/2001

    Usado como material de embalaje, el papel tiene ventajas y desventajas ambientales.

    Inicialmente, los embalajes se usaban principalmente para transportar mercancías, en especial alimentos, desde el fabricante al consumidor. Más tarde, se perfeccionaron y fueron esenciales para conservar los productos alimentarios durante períodos más largos. Pero la revolución de los embalajes no se ha detenido, al tiempo que sigue aumentando la gama de productos de consumo protegidos en cadenas de distribución cada vez más amplias.

    El embalaje ayuda a prolongar la vida de los productos en las estanterías, al actuar como barrera protectora y retrasar su descomposición. El deseo de los consumidores de disponer de productos frescos está generando una demanda creciente de alimentos conservados en forma "natural" - no tratados ni procesados - y provenientes de distintas partes del mundo.

    Además de servir como envase y protección, el embalaje cumple también una tercera función, igualmente importante, de comunicación entre el fabricante/vendedor y el consumidor. En los supermercados, donde los productos se presentan junto a sus competidores, el embalaje sirve de instrumento de comercialización, pues debe atraer la atención del comprador potencial. Pero existe una cuarta función: el suministro de información jurídica. Por ley, la mayoría de los alimentos, bebidas y productos farmacéuticos deben llevar sobre su embalaje determinados datos que el consumidor pueda leer fácilmente. Por último, los embalajes deben cumplir otros requisitos, como el de su eliminación definitiva de una forma ambientalmente aceptable.

    Reciclaje del material de embalaje

    Los principales materiales de embalaje son: papel y cartón, vidrio, acero (principalmente hojalata), aluminio, plásticos, madera, yute y bambú.

    Papel y cartón

    Las principales ventajas del papel y el cartón son su bajo costo para un nivel determinado de rigidez , su excelente facilidad de impresión y su potencial como soporte publicitario. También tienen una buena imagen ambiental debido a que son inherentemente biodegradables y a que sus materias primas son renovables.

    Estas propiedades se aprovechan al máximo en la fabricación de cartón corrugado, que presenta una alta relación solidez/peso y buenos niveles de rigidez y resistencia al rompimiento. Los materiales de cartón se presta fácilmente para fabricar embalajes muy decorativos y llamativos, usados ampliamente en razón a su excelente calidad gráfica.

    No obstante estas cualidades, el papel y el cartón no impiden el paso de gases y pierden su solidez y rigidez al humedecerse. Por ende, deben ser revestidos o laminados con materiales impermeables para obtener dichas propiedades. Como consecuencia de tales mejoras, es técnicamente difícil y costoso, aunque no imposible, reciclarlos o transformarlos en pulpa con el fin de usarlos en aplicaciones similares.

    Para superar esta deficiencia, la industria del envase y el embalaje ha desarrollado métodos de reutilización de los desechos provenientes, por ejemplo, de embalajes para bebidas hechos de cartón laminado, aluminio y polietileno.

    El papel y el cartón se fabrican con fibras de celulosa, obtenidas principalmente de la madera. Entre las fuentes de materias primas para el papel y el cartón figuran la madera bruta, los derivados de la industria de la madera, como el aserrín, y la fibra reciclada de papel de diarios, revistas, libros y otros artículos.

    En la práctica, el reciclaje es un proceso que presenta muchas dificultades técnicas. Los aditivos, tintas y revestimientos usados para mejorar las funciones de los papeles dificultan su transformación en pulpa reutilizable. Por ejemplo, es casi imposible reciclar cartón corrugado y revestido con cera o plástico. Además, los productos de papel y cartón no pueden reciclarse indefinidamente, ya que las fibras tienden a deteriorarse y a perder longitud en cada ciclo. Por último, las colas y cintas adhesivas que se usan junto con estos materiales pueden bloquear los equipos de reciclaje.

    Vidrio

    La producción de vidrio a partir de sus materias primas - arena sílica y sosa calcinada - necesita un gran consumo inicial de energía. En cambio, el uso de vidrio reciclado para fabricar nuevas botellas y recipientes requiere sustancialmente menos energía, y es por ende preferible desde el punto de vista de la conservación de recursos. Las principales desventajas son su peso, fragilidad y vulnerabilidad a cambios bruscos de temperatura. Los recipientes de alimentos y bebidas - mayores consumidores de vidrio de envase - son sobre todo de color blanco, verde o marrón, y representan la principal fuente de material de reciclaje. Las diferencias de color y la contaminación con partículas de cerámica pueden causar dificultades durante el reciclaje de los vidrios de desecho.

    En realidad, hoy se recupera más vidrio que el que se necesita para fabricar envases. Habrá, pues, que encontrar otras aplicaciones, como la de materia prima para la construcción.

    Acero

    El reciclaje de acero es una práctica corriente en todo el mundo, ya que hasta el 40% de la chatarra se destina a la producción de nuevos aceros. Cada envase producido contiene, en promedio, 25% de acero reciclado. Desde el punto de vista ambiental, la mayor ventaja del acero reside en que se puede separar de forma fácil y barata de los demás metales mediante el uso de imanes. La economía de energía puede ser hasta de 50% si se mezcla chatarra con acero nuevo. La chatarra de hojalata puede reciclarse hasta en 100% para aplicaciones distintas del embalaje.

    La principal desventaja del acero es que, como el vidrio, se trata de un material pesado de escaso valor intrínseco. Además, sólo un pequeño porcentaje de la chatarra de acero y hojalata puede reciclarse como acero de envases. Este reciclaje es, pues, menos viable financieramente que, por ejemplo, el reciclaje de aluminio.

    Aluminio

    El aluminio es un material ideal para el reciclaje, con un alto valor intrínseco y, por ende, alto valor de chatarra, lo que es un poderoso incentivo en favor de su recuperación de los desechos de embalaje. La recolección y el reciclaje de aluminio para envases son, pues, económicamente viables.

    El hecho de que este material no se degrade por el reciclaje significa que puede fabricarse aluminio nuevo 100% reciclado. Esto ha permitido crear un sistema casi totalmente en circuito cerrado, caso único entre los materiales de embalaje.

    Plásticos

    Los plásticos son tal vez los materiales más versátiles usados en embalajes. Se trata esencialmente de productos químicos que pueden modificarse para responder a un amplio espectro de necesidades de embalaje y a otras demandas.

    Las botellas de PET (politereftalato de etileno) son los envases plásticos que más se reciclan en la actualidad. Se producen por inyección/estirado/soplado, proceso que refuerza el material al estirarlo. Principalmente usado en envases de bebidas, puede ser fácilmente reconocido por los consumidores, lo que favorece su recolección. El reciclaje de PET es económico; además, hay mercados bien desarrollados para los productos de su reciclaje, como fibras para alfombra y material de relleno.

    Otra característica importante del PET recuperado es la posibilidad de reconvertirlo en sus componentes originales por medios químicos, mediante hidrólisis o metanólosis. El Servicio de Control de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos aprobó la producción de PET por medio de recuperación química, destinado al embalaje de alimentos; el polímero reciclado se ha usado también en el envase de bebidas.

    Madera

    La madera es relativamente pesada, y puede resultar cara como embalaje. No presenta una barrera efectiva a los gases o la humedad y su uso en el envasado de alimentos es, por lo tanto, restringido. Aunque sigue siendo un material corriente, su empleo en los embalajes es cada vez menor.

    Yute y bambú

    En general, ya no se consideran como materiales adecuados para el embalaje de alimentos de exportación, debido a los riesgos de contaminación propios de las estructuras abiertas (sacos y canastas).

    Tendencias

    Embalajes a prueba de manipulaciones indebidas

    Un envase eficaz es el que protege el producto durante su vida en las estanterías, manteniéndolo fresco e intacto, es decir, atractivo y propio al uso previsto. Sin embargo, de un buen envase también se puede exigir hoy que impida o ponga de manifiesto las manipulaciones indebidas.

    Directiva de la CE sobre embalajes y desechos

    La Directiva 94/62/EC del Parlamento y el Consejo Europeos, sobre embalajes y desechos de embalajes, invita a los Estados miembros a lograr para julio de 2001 tasas de recuperación de desechos de envase de 50% a 65% y tasas de reciclaje de 25% a 45%.

    Esta directiva obliga a los "productores" de envases y embalajes a tomar medidas apropiadas para recuperar todos los desechos de sus productos, de acuerdo con los principios de "el que contamina, paga" y de "responsabilidad compartida por el productor". Por ley se estipula que los productores han de aceptar o recuperar los desechos, o ponerlos a disposición, libre de costos, de una entidad tercera que se encargará de su recuperación.

    Estudios de impacto ambiental

    En Europa y América del Norte se han emprendido varios estudios importantes para analizar las repercusiones ambientales de la producción y uso de envases y embalajes. Una de las conclusiones esenciales es que el transporte por el consumidor de productos envasados podría convertirse en un factor ambiental significativo si efectúa muchos desplazamientos a gran distancia para realizar compras relativamente pequeñas.

    En general, la legislación sobre embalaje y envase de alimentos es una materia compleja y especializada, por lo que a la hora de utilizar estos materiales quizá convenga solicitar el asesoramiento de expertos. Cada combinación de productos y embalajes podría constituir un caso especial. Se recomienda encarecidamente a los exportadores que recaben la orientación de las entidades competentes en embalaje y alimentos de los países que les interesen. El CCI puede dar informaciones sobre estas entidades.

    Basado en el documento técnico del CCI Guía de envase y embalaje de exportación seguro y ambientalmente aceptable, preparado por S.G. Panvalker. Para más detalles, diríjase a E. Piskolti-Caldwell, Oficial Adjunta de Información sobre Embalajes para la Exportación (piskoltie@intracen.org).