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    El impacto de la crisis financiera mundial en las asociaciones público-privadas

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 4/2009

    ¿Se encuentra el mundo en desarrollo frente a otra década perdida de inversión en infraestructura como la que siguió a la crisis financiera asiática de 1997? Todavía es muy pronto para evaluar el pleno impacto de la crisis actual, pero esta vez el mercado global de participación privada en infraestructura parece estar mejor preparado para afrontar las dificultades resultantes de dicha crisis.

    La crisis financiera mundial transformó la perspectiva de los proyectos de infraestructura con participación privada en países en desarrollo. En el segundo semestre de 2009 las economías en desarrollo vieron algo de luz al final del túnel por el alivio de la crisis y el retorno de los flujos de inversión. Pero, como ocurrió tras la crisis financiera asiática de 1997, es evidente que la recesión de 2008-2009 seguirá incidiendo en la perspectiva de la participación privada en infraestructura mucho después de que remita la crisis.

    A medida que el clima económico mundial se vaya orientando a la recuperación, los gobiernos tendrán que ajustar sus estrategias de asociaciones público-privadas para responder a una atenuación del apetito de riesgo, las relaciones deuda-capital más bajas y la necesidad de claridad en los pasivos contingentes.

    El comienzo de la crisis

    Antes del segundo semestre de 2008, la actividad privada en infraestructura parecía seguir las tendencias estimulantes de los cinco años anteriores. La inversión, que solía estar muy concentrada en prósperos proyectos de telecomunicaciones, se iba distribuyendo en forma más equitativa entre sectores. También se diversifica geográficamente atribuyendo mayores partes que antes a países de bajos ingresos, sobre todo del África subsahariana y Asia meridional. Y la inversión crecía con robustez. En 2007 (último año del que se dispone de datos completos), la inversión superó por primera vez el pico de 1997. Las inversiones aumentaron en todas las regiones en desarrollo, salvo en África donde rondaron niveles récord. En Asia central y Europa ascendieron a un asombroso 80 por ciento.

    La crisis financiera mundial acabó con esas tendencias. La inversión en Asia central y Europa disminuyó un 54 por ciento entre julio de 2008 y marzo de 2009. Otras regiones también vieron caer la inversión. A la crisis financiera asiática que empezó en 1997 siguió una desaceleración similar de la inversión en infraestructura. Las repercusiones globales de esa desaceleración dieron lugar a una transformación de la inversión privada en infraestructura, a medida que los inversores iban mostrando una mayor aversión al riesgo. Los operadores privados optaron por contratos exentos de los riesgos asociados a la voluntad y capacidad de los clientes de pagar servicios o que comprendían diversos acuerdos de mitigación del riesgo, en muchos casos, a cargo de gobiernos y donantes.

    Tras años de atención focalizada en la mitigación del riesgo, esta vez, la inversión en infraestructura está sufriendo un daño colateral ligeramente menor. Otros factores también apuntan hacia una mejor perspectiva a largo plazo en lo que respecta a la infraestructura. Esta vez existe un consenso más amplio de que mantener la inversión en infraestructura es crítico para la recuperación y el crecimiento a largo plazo. Y una mejor gestión fiscal desde la última crisis implica que muchos países estén mejor preparados para respaldar la inversión.

    A diferencia de lo ocurrido en crisis anteriores, cuando los gobiernos y el sector privado se retiraron conjuntamente, esta crisis parece haber alineado los intereses de inversores y gobiernos a favor de la infraestructura, a la que se sigue asignando nuevo dinero privado. Inversores institucionales como los fondos de pensión, escaldados por los activos tóxicos, están comprando inversiones que generen ganancias estables a largo plazo. No obstante, todavía hay importantes obstáculos de bancabilidad y bloqueo financiero del flujo de dinero privado para nuevos proyectos.

    Efectos de la crisis en la inversión

    Cada vez menos proyectos de infraestructura con participación privada alcanzan cierre financiero en países en desarrollo. La inversión representada en proyectos que alcanzaron ese cierre entre julio de 2008 y marzo de 2009 disminuyó un 15 por ciento respecto al mismo período del año anterior. Y lo que es más importante, los proyectos que se habían aplazado o que corrían riesgo de retrasarse durante ese mismo período totalizaban una inversión de $EE.UU. 54.500 millones.

    Un motivo importante de esas demoras fue el costo más alto de la financiación, y se prevé que las tendencias de aumento de costos, demoras y cancelaciones persistan en lo que resta de 2009. La financiación de un proyecto internacional ahora es mucho más cara y difícil de organizar porque los prestamistas disponen de menos dinero y muestran una mayor aversión al riesgo a la hora de seleccionar proyectos y mercados. Por lo que atañe a los prestamistas internacionales, el potencial de las fluctuaciones de las tasas de cambio complica aún más el panorama del riesgo. El sistema de sindicación de préstamos que posibilitó el espectacular crecimiento de la financiación de proyectos a partir de 2002, prácticamente se vino abajo. Las habituales sindicaciones bancarias para grandes proyectos de infraestructura fueron sustituidas por un "club" de arreglos que conllevan una serie de negociaciones bilaterales entre el prestatario y los múltiples prestamistas e insumen cantidad de tiempo.

    Estos hechos afectan más directamente la financiación de proyectos en economías desarrolladas que en mercados emergentes. Aun así, en los cinco últimos años, los prestamistas internacionales fueron desempeñando un papel cada vez mayor en la financiación de proyectos en regiones en desarrollo, ya sea aportando dinero directamente a los proyectos, como en Europa oriental y América Latina, o bien, prestando a bancos locales para ayudarles a ofrecer montos y plazos de reembolso que posibiliten grandes proyectos de infraestructura, como en África y Asia. Huelga decir que la dependencia de bancos internacionales varía mucho de un país a otro. En la India, por ejemplo, el sistema bancario es menos dependiente de la banca extranjera en términos de financiación y garantías que aquel de muchos otros países en desarrollo. Pero, en la mayoría de las economías emergentes, los proyectos que alcanzaron cierre financiero durante los cuatro últimos meses de 2008 habían progresado mucho en desarrollo, o bien, dependían en gran medida de una mezcla de bancos públicos locales, agencias de crédito a las exportaciones y entidades financieras bilaterales y multilaterales. Ahora bien, es improbable que estas instituciones de financiación puedan llenar por completo el vacío dejado por el retiro de los prestamistas privados internacionales.

    Algunos signos esperanzadores

    Mientras la crisis financiera asiática de 1997 precipitó la disminución del gasto en infraestructura de muchos países, en esta ocasión los países reconocen cada vez más que la inversión en infraestructura es una herramienta importante para afrontar la recesión económica. Muchos están considerando o han puesto en marcha, algún tipo de paquete de estímulos en respuesta a la crisis financiera que, en muchos casos, hacen hincapié en la infraestructura. Donantes bilaterales y multilaterales también están adoptando el programa de infraestructura en el marco de sus paquetes de respuesta a la crisis.

    Otro signo esperanzador es que los gobiernos no quieran censurar tanto al sector privado por los problemas de hace diez años. En aquel momento algunos funcionarios públicos tenían la impresión que el sector privado renegaba de sus compromisos poniendo en peligro proyectos de infraestructura. Esta vez, muchos funcionarios públicos de países en desarrollo están adoptando un enfoque más pragmático, lo que permite suponer que el modelo de asociación público-privada corra menos peligro en la crisis actual que hace diez años.


    La Agencia de Asesoría de Infraestructura Pública-Privada (PPIAF) es una institución de asistencia técnica de múltiples donantes orientada a ayudar a mejorar la calidad de la infraestructura de los países en desarrollo a través de la participación privada. El sitio web de la PPIAF ofrece información completa sobre la participación y los recursos privados, incluida la base de datos Participación Privada en Infraestructura (PPI) que contiene datos globales sobre tendencias y proyectos de dicha participación.

    Más información en: www.ppiaf.org

    Fragmento del Informe Anual 2009 de la Public-Private Infrastructure Advisory Facility's (PPIAF)
    Adaptado por el Equipo de Redacción de Forum de Comercio


    Visita y descarga del Informe Anual 2009 de la PPIAF en inglés: http://www.ppiaf.org