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    Creación de riqueza, reducción de pobreza

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 2/2007

    © Reuters/I. Naymushin

    Una clave para transformar las economías y cumplir con el Objetivo de Desarrollo del Milenio de erradicar la pobreza para 2015 es integrar el comercio en las políticas de desarrollo, dando un papel protagónico a la mujer y la pequeña empresa.

    Las cosas están cambiando. Empresas, autoridades y organizaciones no gubernamentales (ONG) comprendieron que deben unir fuerzas para hacer frente a uno de los mayores desafíos morales de este siglo: terminar con la pobreza. Y en el centro de este desafío se encuentra la creación de riqueza mediante el comercio.

    Los países en desarrollo entienden que para contribuir al crecimiento de sus empresas no deben limitarse a propiciar contactos entre productores y compradores, asegurar el aprovisionamiento de granos de café a la agroindustria o de artesanía al mercado turístico. Hoy, tienen que añadir valor a sus exportaciones, encontrar nuevas oportunidades de mercado y definir estrategias de comercialización e imagen de marca que les ayuden a levantar nuevas empresas, rentables y generadoras de empleo sostenible.

    Del potencial a una verdadera capacidad exportadora



    ¿Qué está haciendo el CCI para incorporar el comercio en los planes de desarrollo? ¿Qué ayuda podemos prestar a los países en desarrollo para reducir la pobreza, aprovechando las numerosas puertas que abre el comercio globalizado? ¿Cómo se puede liberar el enorme potencial de las pequeñas y medianas empresas (PYME) de los países en desarrollo?

    El CCI respalda a los países que se proponen dotarse de recursos de apoyo al comercio y convertir su potencial exportador en capacidades concretas. A tales efectos, les ayudamos a acceder a las infraestructuras de información que sus empresas necesitan para comprender las oportunidades de mercado y tomar decisiones bien fundadas.

    Ahora bien, el CCI por sí solo no puede generar cambios. Para frenar la pobreza, actuamos en cooperación con interlocutores tales como autoridades locales, ONG, comunidades, instituciones financieras, organizaciones internacionales y el sector empresarial. También procuramos asegurar que nuestros proyectos se adapten a las situaciones locales, ya que no existen soluciones únicas y válidas para todos.

    Esta colaboración nos permite ayudar al sector privado de los Estados miembros de nuestra organización a crear mejores empleos con ingresos sostenibles. Nuestros proyectos ilustran las posibilidades de nuestro enfoque y deberían servir de catalizador para otras pequeñas empresas de países en desarrollo.

    El CCI puede señalar algunos ejemplos sorprendentes de comunidades pobres que lograron salir de la pobreza gracias al comercio. En la estación turística más popular del Brasil, un proyecto dirigido por el CCI y sus asociados locales fomentó un proceso por el cual, miles de habitantes de ocho comunidades muy pobres hoy venden a centros hoteleros productos agrícolas que cumplen con las normas internacionales en materia de seguridad y salud. Además, prestan servicios de limpieza y jardinería, fabrican artesanía de calidad internacional y ofrecen actividades de esparcimiento basadas en la cultura local. Este proyecto, que reúne de forma innovadora a grandes empresas, autoridades públicas, ONG y organizaciones internacionales, muestra que la inversión extranjera directa puede servir de catalizador para la transformación de comunidades marginadas.

    El CCI articula su labor en torno a tres imperativos que pueden ayudar a reducir la pobreza mediante el comercio.

    1. Integrar el comercio en los planes de desarrollo

    • Concentrarse en los más vulnerables. Hemos dedicado más recursos a los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países que se recuperan de conflictos. Junto con ellos, definimos sus prioridades comerciales a fin de elaborar programas de desarrollo de las exportaciones que permitan crear pequeñas empresas y reducir la pobreza.
    • Incluir el comercio en las estrategias por país de las Naciones Unidas. Hoy, el comercio se menciona tan sólo en un 10% de los marcos de ayuda al desarrollo de la ONU. Si los planificadores de estas estrategias no se interesan por el comercio, éste no se incorporará a los programas de desarrollo. Hay que lograr que se escuchen las demandas de los verdaderos protagonistas del comercio y que el CCI y nuestros asociados estén presentes en la preparación de estos marcos.
    • Dar apoyo a "Ayuda para el Comercio". Los países donantes prometieron cuantiosos aportes a la iniciativa Ayuda para el Comercio en el ámbito del Programa de Doha para el Desarrollo. Esto incluye más fondos para el desarrollo de competencias empresariales y capacidades productivas. El CCI cumple un papel importante prestando servicios de desarrollo de las exportaciones a las instituciones de apoyo al comercio (IAC), de manera que las PYME de países en desarrollo puedan vender bienes y servicios competitivos en los mercados mundiales.
    • Promover el Marco Integrado Ampliado. Este es un marco de políticas de cooperación comercial para los países más pobres. Desde su inicio, hace diez años, el CCI viene participando en esta iniciativa centrada en el ámbito nacional que apunta a conciliar el comercio, el desarrollo y la financiación.
    • Potenciar las instituciones de apoyo al comercio. Para desarrollar el comercio es imprescindible contar con una infraestructura de instituciones comerciales. El CCI se centra en el desarrollo de la capacidad de las IAC para apoyar a las empresas y divulgar sus opiniones entre los formuladores de políticas. Seguiremos desempeñando esta función pero desde una perspectiva favorable a los pobres.
    • Forjar asociaciones vigorosas. Nuestra asistencia técnica cimenta la formación de asociaciones estrechas en aquellos campos donde el CCI tiene ventajas competitivas: el sector privado y el desarrollo de exportaciones competitivas.
    2. Estimular a las empresas

    Es crucial que las empresas hagan oír su voz en los debates sobre comercio y desarrollo, principalmente en los países en desarrollo donde el contexto comercial plantea hoy grandes dificultades. La competencia es feroz, y China, India y Brasil están definiendo las nuevas prácticas comerciales del siglo XXI.

    Desde el inicio de las negociaciones de Doha, se observa un aumento de la información para empresas antes de las grandes reuniones de la OMC, pero queda mucho por hacer para que éstas sean plenamente escuchadas en dichos debates. Por ejemplo, los dirigentes políticos suelen recibir análisis económicos para el examen de estrategias de desarrollo, pero no la opinión de las pequeñas empresas.

    Si queremos que esas empresas crezcan y creen riqueza en los países en desarrollo, tenemos que contar con el apoyo de multinacionales socialmente responsables, tanto del Norte como del Sur. Las multinacionales deberían estar dispuestas a abrir sus cadenas de abastecimiento a las PYME que cumplan con sus normas de calidad. Establecer vínculos con otras empresas estimula la capacidad de las PYME locales y puede facilitar su entrada en las cadenas mundiales de abastecimiento.

    3. Un papel más destacado para la mujer

    La integración de exportadoras es fundamental para derrotar la pobreza. Nuestras investigaciones muestran que las empresarias suelen ser sensibles a las cuestiones sociales. Ahora bien, su número es reducido y no están al tanto de las oportunidades de exportación o se ven confrontadas a barreras culturales, financieras y jurídicas, simplemente, por ser mujeres.

    De momento, son pocos los programas de desarrollo del comercio que abordan directamente estos problemas; el CCI se esforzará por garantizar que en la planificación de proyectos se tengan en cuenta consideraciones de género.

    Las mujeres representan la mayoría de los pobres del mundo. Si entendemos que el comercio es un medio de generar riqueza, entonces, es esencial que ellas y las pequeñas empresas contribuyan desde un comienzo a mejorar la condición de los pobres. Tal vez, la tendencia se esté orientando en nuestra dirección: las grandes empresas empiezan a reconocer que la responsabilidad social, sobre todo en los países en desarrollo, es un factor capital de las estrategias de negocios y las ONG emplean modelos empresariales para vincular los proyectos comunitarios con los mercados mundiales. La acción conjunta del CCI y sus asociados con miras a integrar el comercio en las estrategias de desarrollo, asegurando que las mujeres y las pequeñas empresas dispongan de lo necesario para beneficiarse de las posibilidades que ofrece el comercio internacional, supondrá un gran paso hacia la reducción de la pobreza y la creación de riqueza en los países más pobres.