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    Comprar en África sustenta comunidades locales

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 3/2006

    © CCI/ S. Betemps

    Los contratos de una empresa alimentaria de Côte d'Ivoire con organismos de ayuda generaron puestos de trabajo e ingresos para comunidades locales. Las reuniones de compradores-vendedores organizadas por el CCI para el sector de la ayuda contribuyeron a ello.

    Marie Diongoye Konaté descubrió el CCI en la reunión de la asociación de exportadores que tuvo lugar en Bamako, Malí, en marzo de 2005. La iniciativa Comprar en África para África suscitó su interés al punto que hizo suya la idea. También supuso un incentivo para Protein Kissèe-La (PKL), empresa de elaboración y comercialización de alimentos que fundó en Côte d'Ivoire en 1994 y de la cual es Presidenta y Directora Ejecutiva. Dicha empresa se encuentra en la zona industrial de Vridi, cerca del puerto y el aeropuerto de Abiyan.

    Los representantes del CCI entendieron que la experiencia de la Sra. Konaté en el aprovisionamiento de suministros de emergencia a programas de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO por su sigla en inglés) y las ONG francesas Action Contre la Faim y Médecins Sans Frontières era un claro ejemplo de aplicación de la citada iniciativa. Entonces, el CCI le invitó a compartirla con otras empresas africanas y organismos internacionales de socorro en la reunión de compradores-vendedores que organizara en Dakar, Senegal, a fines de 2005.

    Esa reunión fue un momento decisivo para la PKL, pues cada organismo tuvo oportunidad de indicar sus exigencias de adquisición y cada empresa la posibilidad de presentar sus productos. Además, el CCI proporcionó información y documentos de apoyo. Según la Sra. Konaté, los beneficios directos para la PLK abarcaron reuniones con diez compradores de organismos de ayuda, la inclusión de su empresa en las bases de datos de dichos organismos y valiosas posibilidades de ofrecer ayuda alimentaria en el mercado africano.

    En los 11 meses siguientes, la PKL recibió siete invitaciones a participar en licitaciones. También suministró unas 5.000 toneladas de ayuda alimentaria al Programa Mundial de Alimentos (PMA), valorada en €1,8 millones, de los cuales, €1,1 millones revirtieron en las comunidades locales por pago de materias primas. Los beneficios indirectos incluyeron €200.000 por concepto de servicios y €20.000 por concepto de salarios de los trabajadores de PKL. Además, los contratos del PMA aportaron beneficios directos a cientos de agricultores y beneficios indirectos a unas 80.000 personas.

    La Sra. Konaté señala que de cada €100 de alimentos comprados por el PMA, €60 revierten en la economía local y los otros €40 en la economía nacional. Según ella, la verdadera fuerza de la iniciativa Comprar en África para África radica en garantizar la viabilidad económica de las empresas locales a largo plazo, lo que les permite crear empleo, capacitar personal, ampliar sus actividades y su base de clientes e incidir positivamente en la calidad de vida de las comunidades.


    Las empresas africanas pueden suministrar productos de calidad que cumplen con las normas internacionales.
    © PKL

    Barreras del aprovisionamiento local

    Los organismos de ayuda coinciden en que comprar bienes y servicios por conducto de las oficinas locales es buen negocio porque reduce los costos y acorta los plazos de entrega. Aun así, actualmente, el aprovisionamiento local sólo cubre 10% de la ayuda humanitaria para África. Marie Konaté considera que, además de los prejuicios contra los productos locales y la dificultad de obtener acceso directo a quienes toman decisiones en los organismos de ayuda, existen limitaciones dentro del sistema. De ahí la importancia que tiene, según ella, dar a conocer esta iniciativa y las reuniones de compradores-vendedores: "Si hubiera conocido antes el CCI, probablemente, hubiera ganado cinco años más de vida."

    Una vez que la empresa pasa a ser proveedora de un organismo, la probabilidad de obtener más contratos aumenta de forma significativa. No obstante, advierte la Sra. Konaté, en muchos casos, los contratos revelan un escaso conocimiento de las condiciones locales y estipulan condiciones poco realistas; por ejemplo, el pago del 100% del valor del contrato a la entrega, o bien, 30 a 60 días después de la entrega.

    "Seamos realistas, esto es el Tercer Mundo. No tenemos esa cantidad de dinero para pagar por adelantado. Y no puedo imaginarme pedirle a mis proveedores locales que esperen seis meses para cobrar la producción hasta que el organismo me pague", explica la Sra. Konaté. Las reuniones de compradores-vendedores organizados por el CCI también ofrecen la oportunidad de abordar estos asuntos.

    La Sra. Konaté estima que, a su vez, los proveedores locales deberían actuar con profesionalismo en los contactos internacionales, rechazar la corrupción y ofrecer únicamente lo que estén en posición de suministrar. No tienen que escatimar en la calidad, han de señalar en el momento oportuno cualquier dificultad que surja para cumplir con lo pactado y estar dispuestos a sustituir de inmediato cualquier producto que no se considere satisfactorio. Además, es fundamental que las prácticas de gestión sean apropiadas (la empresa de la Sra. Konaté está certificada conforme a la norma ISO 9001 y 2), que cumplan con las normas nacionales e internacionales (por ejemplo, no emplear mano de obra infantil) y, sobre todo, que sean leales con proveedores, empleados y asociados. Así, las empresas africanas serán valiosas colaboradoras en el esfuerzo para prestar ayuda humanitaria.

    "Si se parte de la idea que la gente no tiene nada, lograr que parte de los costos de un programa se solventen en África ya es un aporte al desarrollo. Las oportunidades están allí, pero uno tiene que tener motivación, perseverancia y energía", sostiene la Sra. Konaté. 



    El comercio con organismos de ayuda


    Cada año, la ONU destina US$ 3.600 millones a la ayuda para África y adquiere tan sólo el 10% de los suministros en mercados africanos. Muchos organismos intentan reformar sus prácticas de adquisición y comprar más a empresas locales, pero pueden tener problemas para encontrar proveedores adecuados. Mediante programas como Comprar en África para África, el CCI pone en contacto a proveedores de artículos de ayuda y organismos internacionales. Esos contactos y las ventas consiguientes contribuyen a que las empresas adquieran experiencia en transacciones con compradores internacionales que exigen servicios de alto nivel. Desde 2001, las reuniones de compradores-vendedores organizadas por el CCI en el marco de este programa dieron lugar a transacciones comerciales entre empresas y organismos internacionales por valor de US$ 35 millones aproximadamente.


    Para más detalles sobre el programa Comprar en África para África, diríjase a betemps@intracen.org


    Entrevista de Christopher Simpson, Consultor del CCI, durante la reunión anual del CCI, celebrada en abril de 2006, en la cual la Sra. Konaté participó en la presentación de los programas de reducción de la pobreza.