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    Colmar la brecha: Calidad y normas en cadenas de suministro éticas

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 3/2010 
     

    Gap Inc. es una de las cadenas minoristas de ropa más grandes del mundo. También es líder del sector en la gestión ética del aprovisionamiento y la cadena de suministro a través de un programa de responsabilidad social que aboga por los derechos humanos como componente fundamental de las normas y la gestión de la calidad.

    Con sus marcas Gap, Banana Republic, Old Navy, Piperline y Athleta, Gap Inc. es una de las cadenas minoristas y especializadas más grandes, pues cuenta con más de 3.000 tiendas y 130.000 trabajadores en todo el mundo. Gap subcontrata a más de 1.500 centros de producción de 50 países y más del 90% de esos centros se encuentra en países en desarrollo.

    La reputación de Gap en la gestión ética de la cadena de suministro obedece en gran medida al compromiso de la empresa de cumplir con las normas plasmadas en su Código de Conducta del Vendedor (CCV) y su Acuerdo de Cumplimiento del Vendedor.

    El CCV establece las disposiciones jurídicas, sociales y ambientales que todos los fabricantes deben cumplir para hacer negocios con la empresa. El código se basa en convenios de la OIT y se ciñe a las políticas de la organización Responsabilidad Social Internacional (RSI) y la Iniciativa de Comercio Ético (ICE).

    Una vez aprobados, se exige a los vendedores que cumplan con el CCV de Gap y que garanticen la aplicación del mismo y del acuerdo a lo largo de sus propias cadenas de suministro. Para hacerlos cumplir, Gap realiza controles en el 99% de sus fábricas de ropa a través de las visitas, anunciadas o no, que llevan a cabo sus encargados de verificar el cumplimiento de los vendedores que forman parte de los 120 trabajadores de su equipo de responsabilidad global.

    Mejoras mediante programas de capacitación 

    Consciente de que los controles no bastan para obtener mejoras duraderas a gran escala en las condiciones de trabajo, Gap incorporó programas de capacitación centrados en colaborar con las fábricas para desarrollar competencias y sistemas de gestión que incrementen la responsabilidad de cada una de ellas en lo que respecta a cumplir con las normas.

    Los elementos clave del programa de capacitación incluyen:

    • evolución del procedimiento de control;
    • trabajo con las fábricas para que incorporen la responsabilidad social en sus propias operaciones;
    • aumento del uso de programas de certificación (por ejemplo, la SA8000, véase el recuadro),
    • formación en las fábricas para que se relacionen con las partes interesadas y
    • colaboración con otras marcas del sector para utilizar mejor los recursos, evitar la duplicación de esfuerzos y establecer colectivamente y compartir prácticas idóneas.

    PyR 

    ENTREVISTA DEL EQUIPO DE REDACCIÓN DE FORUM DE COMERCIO A 

    Dan Henkle, Vicepresidente Superior de Responsabilidad Global, Gap Inc. 

    FC: Gap Inc. aplica rigurosas normas y sistemas de calidad a través de su CCV y su Acuerdo de Cumplimiento del Vendedor, pero ¿qué dificultades se plantean en lo que respecta al cumplimiento de los mismos, sobre todo en los países en desarrollo? 

    DH: Aunque en los 15 últimos años avanzamos mucho en el cumplimiento de los códigos que se están usando y lo que se pide a los vendedores, subsisten dificultades respecto al nivel de ese cumplimiento. Muchas fábricas trabajan con más de un comprador, en algunas puede tratarse hasta de 20 marcas. De manera que si una fábrica cuenta con cinco compradores y cada uno tiene un rigor diferente, eso envía mensajes mezclados al proveedor. Yo lo comparo con el trabajador de una empresa que tiene cinco jefes y cada uno le pide que haga cinco cosas distintas, lo que crea una situación problemática y confusa. Puede haber un conjunto de reglas (los códigos), pero lo importante es que las expectativas de los distintos compradores sean las mismas. Siguiendo el ejemplo de los cinco compradores, si Gap da el 40% de la capacidad de una fábrica, entonces podemos ejercer una presión y una influencia considerables, pero eso no ocurrirá si somos uno de los compradores y sólo usamos el 5% de la capacidad de la fábrica. Citemos como ejemplo una situación en la que un comprador no cumpla con la cantidad de horas extra que se trabajan y otro que tenga una visión muy clara y no negociable de la cantidad de esas horas. ¿Qué hace el director de la fábrica en ese caso? Y si se trata de una marca relativamente pequeña que opera en una fábrica, es incluso más difícil hacerse oír en las tratativas.

    FC: ¿Cuán difícil resulta hacer cumplir códigos y normas de calidad en muchos países? 

    DH: La falta de regulación en algunos Estados puede dificultar esa labor. Algunos países aplican sistemas de supervisión del trabajo decente pero otros tienen mucho menos infraestructura y recursos destinados a inspecciones. En un país con escasas normas de inspección del trabajo, admitimos la necesidad de crear equipos de control.

    FC: ¿Hacen falta más normas reconocidas internacionalmente? 

    DH: Sí. Iniciativas como el Programa Mejor Trabajo de la OIT y la Corporación Financiera Internacional (CFI) se están extendiendo a otros países (véase el recuadro), lo que es de gran ayuda porque usan un conjunto de normas y un sistema de control. Consideramos que es algo realmente importante, pero que no se puede reproducir con facilidad. Incluso si se cuenta con un adecuado conjunto de sistemas y protocolos de control, subsiste la necesidad de que los compradores examinen los resultados de las auditorías de cumplimiento y utilicen la influencia que puedan ejercer en los proveedores para implementar las mejoras recomendadas.

    FC: Entonces, aunque Gap sea líder del mercado en aprovisionamiento ético, si el resto del sector no aplica normas similares ¿persistirán las dificultades? 

    DH: En nuestro primer informe sobre responsabilidad social (2004), decíamos básicamente que no hay respuestas precisas para cuestiones sociales complejas. En realidad, no hay una solución global para ninguna de esas dificultades, pero si adoptamos prácticas óptimas y todo el mundo pone de su parte, incluidas las organizaciones no gubernamentales y las instituciones multilaterales, entonces, se puede funcionar bien.

    FC: ¿Puede hacer alguna recomendación, especialmente en términos de calidad y normas, a los proveedores de países en desarrollo que se propongan vender a compradores como Gap? 

    DH: Abundan experiencias que pueden aprovecharse. Por ejemplo, el sistema de certificación de RSI, SA8000 (véase recuadro), responde a las expectativas de la mayoría de los compradores internacionales y es muy práctico. Lo que me gusta de este tipo de sistema es que funcionó en miles de empresas de múltiples sectores, no sólo el del vestido, en numerosos países, por lo cual, se pueden citar ejemplos de prácticas óptimas.

    FC: Desde el punto de vista de Gap, ¿cuál es el argumento empresarial para respaldar las normas y la calidad éticas más allá de la responsabilidad social corporativa? 

    DH: Existen varios componentes, además de hacer lo correcto. Nuestra experiencia muestra que es improbable que en una fábrica, donde se maltrata a los trabajadores o se les hace trabajar en condiciones inseguras, se fabrique un producto de máxima calidad en el mercado. Los trabajadores también quieren sentir que trabajan para una empresa con integridad y que intenta hacer lo correcto; esto último reviste singular importancia para la fuerza de trabajo de la nueva generación y para atraer talento a su organización. Es una gran cosa para cualquier organización. Y los clientes hacen más preguntas.

    FC: ¿Qué datos tienen ustedes sobre el apoyo de los consumidores a productos éticos y cómo comunican con los consumidores? 

    DH: El aumento de alimentos orgánicos y productos orgánicos en general sugiere que los consumidores se interesan más por el proceso de elaboración. Hay mayor consciencia acerca de cómo se fabrican los productos, lo que trae aparejadas mayores expectativas. Una de las cuestiones que Gap intenta descubrir es cómo transmitir información sobre el producto a los consumidores sin dar la impresión de que simplemente estamos tratando de darnos palmaditas en la espalda. Todo producto tiene atributos, ya sea la fábrica donde se hizo o cómo se hizo, pero habitualmente hay cantidad de información. El reto consiste en cómo difundirla en un mensaje que ofrezca a los consumidores un poquito de información sobre el producto pero también les proporcione recursos para profundizar si lo desean. Eso es lo que estamos estudiando con la Universidad de Harvard (véase recuadro). Creo que en los 10 próximos años, las empresas adquirirán más experiencia en transmitir este tipo de información, tal como la adquirieron para comunicar la calidad y el valor del producto. Ya se constata en el mercado. En algunos casos, podrán ver empresas que hacen declaraciones que podrían tacharse de 'lavado verde' o exageración, pero algunas veces el mensaje clave es tan sutil que nadie llega a captarlo. En nuestra opinión, los consumidores están cada vez más pendientes de estos asuntos y quieren más información. Tenemos años por delante para descubrir cómo funciona todo eso, pero tal es el camino que hemos emprendido.

    Más información en inglés en: www.gapinc.com/socialresponsability 

    ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE HARVARD 

    Puesta a prueba de la etiqueta de producto social 

    Gap Inc. forma parte del grupo de grandes empresas minoristas de Estados Unidos que abarca el estudio que lleva a cabo la Universidad de Harvard sobre el impacto de los programas de etiquetado y certificación éticos en los países en desarrollo y la demanda de los consumidores de productos con etiquetas éticas. En Is There Consumer Demand for Improved Labor Standards? Evidence from Field Experiments in Social Product Labeling, artículo de Michael J. Hiscox y Nicholas F. B. Smyth publicado en 2005, las pruebas documentadas de experimentos realizados en un importante almacén minorista de Nueva York indicaban que las ventas aumentaban un 10% tratándose de artículos con etiquetas que certifican la conformidad con las normas del trabajo. De hecho, la demanda de los productos etiquetados crecía con un aumento de precio del 10% al 20% respecto a los niveles de aquellos sin etiqueta (antes del experimento). La Universidad de Harvard sigue haciendo estudios cuyos resultados aún no se han publicado.

    Más información y descarga del artículo citado en: www.people.fas.harvard.edu/%7Ehiscox/consumers.html 


    SA8000 

    Normas sociales 

    La SA8000 es una de las normas más preeminentes del mundo y una referencia reconocida de los códigos voluntarios y las iniciativas de normalización que los empleadores, incluidas marcas muy conocidas, usan para medir su propio desempeño y la gestión responsable de sus cadenas de suministro. Basada en los principios de los convenios fundamentales de la OIT, convenciones de las Naciones Unidas y un sistema de gestión al estilo de la ISO, la SA8000 es aplicable prácticamente en todos los sectores de actividad económica.

    La SA8000 fue establecida por RSI, organización de normalización global que agrupa a múltiples partes interesadas y cuya misión es velar por los derechos humanos de los trabajadores en el mundo entero.

    Afiliado a RSI, el Servicio de Acreditación de Responsabilidad Social, acredita a organizaciones de auditoría calificadas para certificar el cumplimiento. Más de 1,2 millones de empleados trabajan en unas 2.100 instalaciones de certificación de la SA8000 en 63 países y 66 sectores de actividad económica. RSI también ofrece formación y forja y gestiona asociaciones público-privadas en todo el mundo.

    Más información en inglés en: www.sa-intl.org 


    PROGRAMAS MEJOR TRABAJO Y MEJORES FÁBRICAS OIT-CFI 

    Camboya y Viet Nam 

    Gap Inc. apoya el Programa Mejor Trabajo, esfuerzo conjunto de la OIT y la CFI. Esta iniciativa voluntaria, basada en el sector, tiene por objetivo reforzar las relaciones entre compradores internacionales, empresas locales, gobiernos y organizaciones de trabajadores para mejorar las condiciones de trabajo y la competitividad.

    En Camboya, el Programa Mejores Fábricas tiene por finalidad mejorar las condiciones de trabajo en las fábricas de ropa de exportación del país. Dicho programa es una mezcla eficaz de seguimiento, soluciones recomendadas, formación e información.

    En junio de 2008, la OIT asumió la plena responsabilidad del seguimiento en todas las fábricas de ropa aprobadas por Gap Inc. en Camboya. El seguimiento de su responsabilidad social permite a Gap centrarse en colaborar con la dirección de las fábricas en materia de capacitación para que puedan abordar mejor sus problemas y crear sus propios sistemas para mejorar las condiciones de trabajo.

    En octubre de 2008, se inició en Viet Nam el Programa Mejor Trabajo OIT-CFI y Gap Inc. es uno de sus principales apoyos. Hoy en día, se trata del mayor programa nacional elaborado en el marco del programa global Mejor Trabajo OIT-CFI. A los objetivos fundamentales de este último, en el programa de Viet Nam se suman los de mejorar el desempeño de las fábricas y su acceso al mercado, crear un proceso de trabajo y cumplimiento más eficaz en función de los costos y ayudar al gobierno a mejorar los normas del trabajo y el desarrollo económico en general.

    Gap tiene previsto extender el Programa Mejor Trabajo OIT-CFI a otros países, entre ellos Haití, Indonesia y Jordania.

    Considerando que la colaboración sectorial propiciará ulteriores mejoras en las fábricas, reduciendo la duplicación de recursos y reorientándolos a la crucial labor de capacitación, Gap también obra por crear un sistema de seguimiento más unificado para las marcas de todo el sector en el marco de los programas Mejor Trabajo OIT-CFI.