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    Colaboración con una ONG internacional

     

     
     
    © Centro de Comercio Internacional, Forum de Comercio Internacional - No. 2/2006

    Recolectores de algodón de Santa Cruz, Bolivia. Oxfam apoya a los productores de algodón ayudándoles a crear organizaciones nacionales y regionales, y reforzando su capacidad de promoción y negociación.© OXFAM/ Tineke D'Haese

    Oxfam es una organización no gubernamental importante en los debates sobre política comercial. También interviene en el desarrollo del comercio local. ¿Qué tipo de colaboración es posible con una ONG como ésta? Natalie Domeisen y Peter Hulm, de Forum de Comercio, entrevistaron a Céline Charveriat, Jefa de la Oficina de Comercio de Oxfam en Ginebra.

    P: Las campañas de Oxfam a favor de reglas comerciales más justas y su labor en emergencias son bien conocidas. Pero también trabaja con las bases para fomentar el comercio y el desarrollo empresarial. ¿En qué consisten esas actividades?

    R: El objetivo de nuestros programas en el terreno es ayudar a personas pobres y vulnerables a consolidar la sostenibilidad de sus medios de subsistencia. Por ejemplo, en los países en desarrollo, trabajamos directamente con co-operativas de pequeños caficultores. Mediante financiación y formación, contribuimos a acrecentar la capacidad de acceso a los mercados en mejores términos. En el marco de esas actividades consideramos que el comercio justo de productos es una herramienta muy importante para que las cooperativas diferencien sus productos, mejoren la calidad y comprendan la mercadotecnia y el funcionamiento de la cadena de suministro.

    P: ¿Cuáles son los mayores retos que se les plantean?

    R: Actualmente, estamos revisando nuestro "plan quinquenal". Cada vez se nos pide que vayamos más allá en nuestra ayuda a los países en desarrollo por lo que atañe a la política nacional de comercio. Un motivo radica en que quienes formulan políticas saben que organizaciones como Oxfam son progresistas y confían en su asesoría. Lo que ofrecen los canales tradicionales no siempre es suficiente o adecuado. No basta formar negociadores comerciales, ni defender un comercio más justo en términos generales. Un ejemplo claro es la promesa hecha a los países en desarrollo acerca de la evaluación detallada de las consecuencias del Programa de Doha para el Desarrollo en sus industrias, pero el análisis de ese impacto país por país sigue pendiente.

    De ahí que la demanda para que ofrezcamos más formación y análisis políticos sea enorme. Ahora bien, ¿es ese realmente el papel de Oxfam en el desarrollo del comercio? La labor humanitaria de Oxfam se vio sometida a las mismas presiones: desde la década de 1970 se viene pidiendo a algunas ONG que presten servicios esenciales de salud. En el ámbito del comercio, la tendencia actual también consiste en solicitarnos servicios esenciales. Nos preguntan si podemos proponer una nueva marca de textiles, aconsejar sobre la forma de cimentar una industria farmacéutica genérica o si les podemos ayudar a crear una marca comercial de café.

    Aunque resulte tentador tratar de colmar esa brecha, no tenemos capacidad para hacerlo por cuenta propia. Además, nuestra prioridad a largo plazo es capacitar a ONG y grupos sindicales de países en desarrollo, no a los gobiernos. Para garantizar resultados que propicien el desarrollo, es fundamental que la sociedad civil sea capaz de exigir una política nacional de comercio que favorezca a los pobres.

    P: ¿En qué medida colaboran con empresas?

    R: Venimos colaborando con empresas desde hace mucho tiempo. En algunos casos, esa colaboración consiste en que financien proyectos, pero estamos mucho más interesados en trabajar con ellas para promover mejores prácticas empresariales. Por ejemplo, redactamos un informe común con Unilever sobre sus prácticas en Indonesia. En otros casos, presionamos a las empresas mediante campañas públicas. Por ejemplo, criticamos al sector farmacéutico por haber fijado un precio a los antirretrovirales que es prohibitivo para los pobres de casi todos los países en desarrollo. Se trata de encontrar el enfoque idóneo. De más está decir que no estamos en contra de las empresas, porque sabemos que los países en desarrollo necesitan un sector privado que sea dinámico, pero, a la vez, entendemos que el sector privado tiene que hacer mucho más para promover el desarrollo y que hacerlo es buen negocio.

    P: ¿Por qué participa Oxfam en los debates de la OMC?

    R: Lanzamos nuestra campaña "Comercio con justicia" porque pensamos que las reglas del comercio mundial van en contra de los intereses de los pobres del mundo. De ahí que se socave el potencial del comercio para ayudar a la gente a salir de la pobreza. Además, algunos gobiernos de países en desarrollo pidieron ayuda a Oxfam en asuntos relacionados con la OMC, pues consideraban que no disponían de información suficiente para estar a la altura de las negociaciones y que necesitaban apoyo político y mediático para plantear cuestiones de desarrollo en primera línea de las negociaciones de Doha.

    Pero no sólo nos preocupan las reglas de la OMC. También nos inquietan los acuerdos comerciales regionales y bilaterales debido a su impacto adverso en el desarrollo. Por ejemplo, las flexibilidades de la OMC en cuanto al acceso a los medicamentos son desvirtuadas por acuerdos regionales y bilaterales. Además, hay cuestiones "huérfanas" como las reglas de inversión, la legislación antimonopolio, los impuestos, etc. que son muy importantes para el desarrollo, pero que en el plano multilateral ni siquiera se abordan.

    P: El estilo de las campañas de Oxfam destinadas a la opinión pública - tales como las fotos de famosos y de excedentes de leche - es criticado en la comunidad comercial por su simplificación. ¿Qué opina de esas críticas?

    R: Respondo con mi propio reto: ¿qué está haciendo usted para educar a la colectividad acerca del comercio? La instrucción pública en materia de comercio y desarrollo es crucial pero no fácil. Gobiernos y organizaciones internacionales no hacen lo suficiente. Por eso, aún prevalecen el proteccionismo y el mercantilismo. Por ejemplo, sólo el 2% del pueblo neerlandés sabe qué es la OMC. A veces, los expertos en comercio no captan que los informes llenos de estadísticas son importantes para informar a la comunidad comercial, pero no suscitan el interés de la opinión pública. Para lograrlo, tratándose de un tema tan complejo, es preciso utilizar mensajes sencillos y llamativos. El reto clave consiste en animar a la gente para que actúe y se percate de que la situación puede cambiar si modifica sus opciones en términos de consumo, inversión y política. El comercio justo de productos es una herramienta educativa muy útil que utilizamos. Aunque nunca sustituirá por completo los principales canales comerciales, el concepto de comercio justo contribuye a que los consumidores sepan cómo funcionan las cadenas de suministro y qué sucede en los países en desarrollo, lo que les ofrece medios de hacer algo. No obstante, debemos ir más allá del nicho del comercio justo para que haya un cambio mundial, por ejemplo, en lo que respecta a la reforma del subsidio agrícola, y ese es uno de los objetivos principales de nuestras campañas públicas.

    P: Usted vino a trabajar en Oxfam después de haberlo hecho en del Banco Interamericano de Desarrollo. ¿En qué medida le ayudó esa experiencia previa?

    R: Probablemente, esté más abierta al diálogo y la colaboración. Hay mucha gente trabajadora, competente y concienciada que colabora con estas organizaciones y cuenta con mucha experiencia de la que pueden beneficiarse las ONG como Oxfam. Haber trabajado en instituciones multilaterales también me ayuda a entender de dónde vienen quienes se sientan al otro lado de la mesa, qué restricciones políticas deben encarar y qué papel pueden o no desempeñar en el ruedo del comercio. 


    Para más detalles sobre Oxfam, consultehttp://www.oxfam.org/es/