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    Capital paciente: una tercera forma de abordar la ayuda

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 4/2009

    © Fondo Acumen

    Con empresas de riego por goteo en la India y Pakistán, un gran fabricante de mosquiteros para prevenir la malaria en Tanzanía y hospitales para mujeres y servicios de ambulancia en la India, la cartera de $EE.UU. 40 millones de Fondo Acumen permitió crear más de 22.000 puestos de trabajo y tuvo un impacto positivo en más de 30 millones de personas de países en desarrollo.

    En medio de la controversia sobre la ayuda extranjera y el debate entre quienes desconfían de la "caridad" y quienes son reticentes a apoyarse en los mercados, Fondo Acumen propone una vía intermedia denominada "capital paciente". Se trata de un modelo muy interesante, basado en asociaciones de empresarios, gobiernos y organizaciones no gubernamentales para utilizar pequeñas cantidades de capital filantrópico y combinarlas con grandes dosis de perspicacia para los negocios que sacudió la inercia de círculos filantrópicos y de inversión. Jacqueline Novogratz, su fundadora, explica cómo Fondo Acumen aprovecha la innovación empresarial y las asociaciones público-privadas para promover el cambio social y crear oportunidades económicas en países en desarrollo.

    Levantar el reto

    Es hora de comenzar a innovar y buscar nuevas soluciones en todos los sectores. El debate sobre la mejor forma de sacar a la gente de la pobreza es feroz. Por un lado, se sostiene que el sistema de ayuda está tan deteriorado que hay que desecharlo. Por otro, hay quienes dicen que el problema reside en que necesitamos más ayuda. En Fondo Acumen ideamos un modelo que trata de zanjar ese debate y lo denominamos "capital paciente".

    Los críticos destacan que desde 1970 se gastaron $EE.UU. 500.000 millones en África, y que los resultados son la degradación ambiental, niveles de pobreza increíbles y una corrupción desenfrenada. De ahí que propongan exigir responsabilidades a los gobiernos, centrar esfuerzos en los mercados de capitales, invertir y no regalar más nada. Sus contradictores sostienen que el problema es que necesitamos más dinero. Al respecto, observan que cuando los ricos están en dificultades, la ayuda abunda, pero cuando se trata de nuestros hermanos más pobres, se hace muy poco. Por otra parte, destacan algunos logros de la ayuda: la erradicación de la viruela y la distribución de decenas de millones de mosquiteros y medicamentos antirretrovirales.

    Ambas partes tienen razón. Pero ninguna escucha a la otra y lo que es aún más problemático tampoco escuchan a los propios pobres.

    Después de 25 años de trabajo en cuestiones relacionadas con la pobreza y la innovación, reconozco que tal vez no haya personas más orientadas al mercado que aquellas de bajos ingresos. Día tras día tienen que navegar por los mercados y tomar decenas de microdecisiones para abrirse camino en la sociedad. Un solo problema grave de salud en su familia puede sumirlas nuevamente en la pobreza y, a veces, por generaciones. Entonces, necesitamos tanto el mercado como la ayuda.

    Capital paciente: Una perspectiva a largo plazo de la inversión en ayuda

    El modelo de capital paciente de Fondo Acumen conjuga ambos puntos de vista. La idea es aprovechar lo mejor del mercado y lo mejor de la ayuda al desarrollo. El Fondo aporta recursos a empresarios que conocen bien sus comunidades y que además de idear soluciones en términos de atención de salud, abastecimiento de agua, vivienda y energías alternativas, no tratan a las personas de bajos ingresos como beneficiarios pasivos de la caridad, sino como clientes y consumidores, es decir, como personas que quieren tomar decisiones sobre su propia vida.

    El capital paciente requiere a los inversores una increíble tolerancia ante el riesgo -una perspectiva a largo plazo que conceda a dichos empresarios el tiempo necesario para experimentar y utilizar el mercado como el mejor dispositivo de escucha del que disponemos- y expectativas de rentabilidad inferiores a aquellas del mercado pero de gran impacto social. En el concepto de capital paciente se reconoce que el mercado tiene límites. De ahí que también se utilicen subsidios inteligentes para que los beneficios de la economía globalizada lleguen a todos.

    Esos empresarios necesitan capital paciente por tres motivos: en primer lugar, suelen operar en mercados donde la gente gana uno, dos o tres dólares al día y toman sus decisiones en función de ese nivel de ingresos; en segundo lugar, las infraestructuras de las zonas donde trabajan son precarias, pues no hay carreteras, el suministro de electricidad es esporádico y los niveles de corrupción son altos, y en tercer lugar, muchos de ellos están creando mercados.

    Después de tantas promesas incumplidas, disponer de agua potable en pueblos rurales es algo nuevo. Tantas personas de bajos ingresos vieron tantos acuerdos rotos, tantos charlatanes y remedios esporádicos que cimentar la confianza exige mucho tiempo y mucha paciencia. Asimismo, exige contar con mayor apoyo administrativo, no sólo para construir los sistemas y modelos de negocio que nos permitirán llegar a dichas personas de manera sostenible, sino también para poner a esas empresas en contacto con otros mercados, autoridades y corporaciones, es decir, verdaderas asociaciones para lograr la escala necesaria.

    Estudio de caso: IDE India

    Cuando se puso en contacto con Fondo Acumen en 2002, Amitabha Sadangi, empresario indio, llevaba más de 20 años trabajando con algunos de los agricultores más pobres del planeta y le frustraba ver que los agricultores de bajos ingresos quedaban al margen del mercado de la ayuda, siendo que sólo en la India, 200 millones de ellos ganan menos de un dólar por día. La ayuda se limitaba a crear subsidios para grandes explotaciones o suministrar insumos aconsejado por los expertos en lugar de aquellos que querían usar los agricultores.

    El Sr. Sadangi estaba al tanto de la tecnología de riego por goteo inventada en Israel y que consiste en llevar pequeñas cantidades de agua directamente al tallo de la planta, lo que tiene el potencial de transformar terrenos desérticos en campos de cultivo. Ahora bien, los agricultores de bajos ingresos tampoco tenían acceso a ese mercado, dado el alto costo de esos sistemas concebidos para grandes explotaciones, no para el pequeño agricultor que en promedio cultiva un par de acres o menos de una hectárea.

    Entonces, el Sr. Sadangi decidió rediseñar esa innovación desde la perspectiva de los propios agricultores pobres, porque al cabo de tantos años sabía que aquello que necesitaban difería de lo que se pensaba que debían tener. A tales efectos, aplicó tres principios fundamentales. En primer lugar, la miniaturización, dado que el sistema de riego por goteo tenía que ser suficientemente pequeño para que el agricultor pudiera correr el riesgo tan sólo en un cuarto de acre, incluso si tenía dos, pues temía poner en juego todo lo que poseía. En segundo lugar, el precio tenía que ser muy barato y justificar el riesgo corrido, es decir, que la inversión en el cuarto de acre tenía que ser rentable en una sola cosecha. En tercer lugar, según el Sr. Sadangi, tenía que poder "ampliarse infinitamente" para que con las ganancias del primer cuarto de acre, el agricultor pudiera comprarse un segundo, un tercero y un cuarto.



    Hoy, IDE India, organización creada por el Sr. Sadangi, ya vendió ese sistema a más de 300.000 agricultores que en término promedio duplicaron o triplicaron su rentabilidad y sus ingresos. Ahora bien, eso no se logró de la noche a la mañana. Al comienzo, no había inversores privados dispuestos a asumir riesgos en el desarrollo de nueva tecnología para unos actores del mercado que ganaban menos de un dólar al día, tenían fama de ser unos de los más reacios a correr riesgos y trabajaban en uno de los sectores de mayor riesgo: la agricultura. El Sr. Sadangi utilizó importantes subvenciones para investigar, experimentar, fracasar, innovar y volver a intentarlo. Cuando por fin tuvo un prototipo y una mejor idea de cómo negociar con los agricultores, el capital paciente pudo entrar en escena. Fondo Acumen le ayudó a crear una empresa rentable y que le permitiera abundar en los conocimientos de IDE, iniciar la búsqueda de ventas y exportaciones, y atraer otros tipos de capital.

    Fondo Acumen también quería ver si el sistema podía exportarse; de ahí que en colaboración con una gran organización de desarrollo comunitario, creáramos una empresa similar en el desierto de Thar en Pakistán. Aunque acaba de comenzar, en Fondo Acumen confiamos en que tenga un impacto positivo para millones de habitantes de las zonas más pobres del país.

    Estudios de casos: Asociaciones público-privadas

    Fondo Acumen también forjó exitosas alianzas público-privadas entre empresarios, organizaciones gubernamentales, ONG y empresas de inversión en países en desarrollo.



    En Arusha, Tanzanía, la empresa A to Z Textile Mills se asoció con Fondo Acumen, la UNICEF y el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria para abrir una fábrica que hoy emplea 7.000 personas, principalmente mujeres, y produce 20 millones de mosquiteros.

    Lifespring Hospital es una empresa creada conjuntamente por Fondo Acumen y el Gobierno de la India para ofrecer una atención de salud materna de calidad y a un precio asequible para mujeres de bajos ingresos. Su gran éxito permitió seguir construyendo un nuevo hospital cada 35 días. También en la India, la empresa Dial 1298 for Ambulance decidió establecer en Mumbai un servicio de ambulancias que utiliza la tecnología de Google Earth y aplica un sistema de precios variables en función del ingreso, lo que da acceso a toda la población; además, la empresa declaró públicamente que no iba a tolerar ningún tipo de corrupción. Al haber colmado deficiencias de los servicios de ambulancias, logró adjudicarse cuatro contratos públicos y explotar una flota de 100 vehículos. Hoy, es una de las empresas de ambulancias más grandes y eficientes de la India.

    La economía de escala es decisiva y hay que actuar ya

    Es fundamental alcanzar una escala viable. Las empresas respaldadas por Fondo Acumen llegan a millares de personas, pero es obvio que eso no basta. De ahí la gran importancia de forjar alianzas. Hoy en día existen increíbles posibilidades de innovar, ya sea mediante soluciones que puedan suscitar el interés de los mercados de capitales o los propios gobiernos, o bien, mediante asociaciones con grandes empresas. Es hora de considerar la posibilidad de constituir un fondo global de innovación que respalde a empresarios de todas partes del mundo que propongan verdaderas innovaciones para su país y que también podamos usar nosotros en los países desarrollados.



    Artículo adaptado de "A Third Way to Think About Aid", intervención de la Sra. Novogratz en la Conferencia TED de junio de 2009. Intervención completa y subtitulada en español en: http://www.ted.com/talks/lang/spa/jacqueline_novogratz_a_third_way_to_think_about_aid.html

    © Reproducido con permiso de Jacqueline Novogratz, Fondo Acumen y TED, 2009.