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    Cafetaleros de Uganda

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 4/2009

    En Uganda, la empresa Good African Coffee y el ITC demuestran que las asociaciones público-privadas pueden mejorar la situación de las comunidades rurales de bajos ingresos.
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    Foto: Glenna Gordon

    Andrew Rugasira viajó por primera vez en coche desde Kampala, capital de Uganda, a las montañas de Rwenzori, a 800 km de distancia, con un objetivo: convencer a los agricultores de que le vendieran a él sus granos de café. Pese a que su precio era el mejor que les habían ofrecido hasta entonces, los agricultores eran reacios a cerrar el trato. La mayoría de los visitantes que habían recibido en esta zona rural remota eran miembros de ONG, al volante de coches muy grandes, y el señor Rugasira no era más que un negociante que conducía una camioneta.

    Fundador, Presidente y Director Ejecutivo de Good African Coffee, Rugasira iba a tropezar muchas otras veces con una actitud de rechazo a sus ideas acerca de la producción de café y de la necesidad de cambiar las ideas preconcebidas sobre África. "Para la mayoría, África rima con pobreza. Pero también rima con ingenio económico, indispensable para lograr vivir con un dólar al día", dice.

    Donde otros sólo ven pobreza, el Sr. Rugasira ve oportunidades y mercados, y fue esta mentalidad empresarial la que le llevó a crear Good African Coffee. "Estamos totalmente convencidos de que el comercio, y no la ayuda, es la única estrategia viable para el desarrollo económico y social de África", dice. Decidió entonces soslayar de momento el problema de la falta de tecnología en la producción de café, y se concentró más bien en los abundantes recursos de Uganda..

    Desde siempre, el café africano era considerado de alta calidad, pero hasta hacía poco se exportaba sólo en bruto. Dado que la mayor parte del valor del café vendido al consumidor se añade a lo largo del proceso de torrefacción, molienda, empacado, envío, venta y consumo, esto significa que los cafetaleros reciben sólo un pequeño porcentaje de los beneficios del producto. Y muy pocas personas pensaban que el proceso de producción pudiera tener lugar en África subsahariana. Así, en 2004, cuando Good African Coffee (conocida inicialmente como Rwenzori Coffee Company) trató de implantarse en el mercado del Reino Unido, casi nadie creyó que podría llegar a producir el café de calidad que exigía el mercado. Se equivocaban.

    Good African Coffee logró captar algunos compradores, y con la ayuda de los primeros cultivadores que aplicaron técnicas de agricultura orgánica, la empresa encontró la clave del éxito para convertirse en la próspera empresa de hoy. Su fábrica procesa más de una tonelada de café al día, que se distribuye en toda Uganda a tiendas de comestibles, otros comercios y varias cafeterías de propiedad de Good African Coffee, y también se exporta al Reino Unido y Sudáfrica.

    "Al tener una fábrica en Kampala, podemos pagar a nuestros caficultores un precio aún mejor, ya que la agregación de valor se hace en nuestro propio país", dice el Sr. Rugasira.

    Muy pronto, los cultivadores de los alrededores vieron que los cafetaleros que trabajaban para Good African Coffee habían mejorado sus rendimientos y sus ingresos, y poco a poco se unieron al proyecto, hasta sumar 14.000 agricultores en la región de Rwenzori.

    Uno de ellos es Emelda Biira, de 36 años de edad y madre de cinco hijos. Con su familia vive en el distrito de Maliba, cerca de Kasase, en las laderas de las montañas Rwenzori. Siguiendo los pasos de sus padres, también agricultores, Emelda sólo asistió un par de años a la escuela primaria. Por su parte, se ha propuesto que sus hijos tengan un futuro diferente. La transformación de la agricultura ha cambiado la vida de su pequeña aldea de montaña. Los niños van ahora a la escuela, las mujeres están ahorrando dinero y los aldeanos tienen mejor salud.

    Alrededor del 85 por ciento de los ugandeses son agricultores, pero sólo un pequeño porcentaje del producto interno bruto de Uganda proviene de la agricultura, debido a la falta de acceso a los mercados y a la deficiencia de sus estrategias de exportación y de sus técnicas de cultivo. En 2007, los sectores público y privado de Uganda impulsaron la Estrategia Nacional de Exportación (véase el estudio de caso en la página 42), en la que se destacaban las alentadoras posibilidades de mercado que la producción orgánica ofrecía a los pequeños productores, cuyo nivel de vida y cuyos ingresos eran desde siempre los más bajos del país.

    En 2009, el Programa Comercio y Medio Ambiente del ITC ayudó a más de 2.000 pequeños productores de café, en su mayoría mujeres como la Sra. Biira, a adoptar las técnicas de producción orgánica y obtener esa codiciada certificación para sus explotaciones. Este proceso incluyó un intenso programa de registro y de capacitación en técnicas de producción orgánica. Con la ayuda de expertos agropecuarios, la Sra. Biira ha cambiado sus métodos de cultivo, y al mismo tiempo sus pautas de vida.

    "Se trata de enseñar a los agricultores algo en lo que rara vez se piensa: la sostenibilidad", dice Patrick Byensi, experto en agricultura orgánica y empleado de los servicios de divulgación de Good African Coffee.

    La señora Biira se dio cuenta rápidamente de que los métodos orgánicos iban a aumentar sus rendimientos. Con la ayuda del Sr. Byensi y de la comunidad, ahora cubre los terrenos de cultivo con paja y estiércol antes de la siembra, para conservar los nutrientes del suelo, va rotando las áreas de cultivo para maximizar el potencial de la tierra y plantar árboles de sombra para evitar la erosión de los suelos y mantener su fertilidad. Los resultados son positivos, ya que en la última temporada su cosecha de café se duplicó, elevándose a 80 kg; así, puede ofrecer a sus hijos la vida que sus padres no pudieron darle.

    Cerca de allí, en la aldea de Rukoki, está prosperando otra comunidad cafetalera. Biira Betty y su esposo Carlos han podido construir una casa con el producto de las ventas de su café. A veces, la Sra. Betty toma un préstamo del grupo de ahorro de la comunidad, formado por unas 30 mujeres que aportan cada semana 1.000 chelines ugandeses (unos $EE.UU. 0,50) al fondo común. Pero en esta temporada, en lugar de "hipotecar" sus granos de café (mecanismo que lleva a los cultivadores a adelantar la recolección y tratar de maximizarla a toda costa), la Sra. Betty ha recurrido a los ahorros para pagar la matrícula de sus hijos, y reembolsará ese dinero tan pronto como termine la campaña de recolección. Los préstamos a corto plazo y los intereses se suelen reembolsar con el dinero de la venta de granos de café, lo que significa que el fondo común de Rukoki ha reunido y ahorrado 2 millones de chelines ugandeses (unos $EE.UU. 1.000) en los últimos dos años. Para una comunidad que en otra época tenía dificultades para obtener atención básica de salud, esto es un signo inequívoco de progreso.

    Cada día que pasa, la mayoría de los agricultores de Rukoki y Maliba están adquiriendo nuevos conocimientos sobre agricultura orgánica. En 2010, podrán comercializar sus productos con certificación orgánica y buscar mejores precios en los países occidentales. El modelo de comercio "más que justo" adoptado por Good African Coffee les permitirá ganar para sí una buena parte de esos mejores precios. Esos beneficios se convertirán en nuevas viviendas, pago de las matrículas escolares y nuevas inversiones en la agricultura y la tierra. Pronto, la mayoría de los miembros de estas comunidades estará viviendo en casas construidas con los beneficios del café. Para el medio ambiente, estos métodos de cultivo se traducen en una mayor captura del carbono en los suelos, la reducción de la erosión, la no exposición a los pesticidas y una mejora neta de la biodiversidad.

    Tras el éxito de este proyecto, el ITC ha ampliado la asistencia técnica para 2009-2010 a otras tres empresas de café y té abastecidas por 5.000 agricultores.

    Como dice el Sr. Rugasira, "nadie que esté saboreando uno de nuestro capuchinos diría que en la tacita se ve la pobreza. Simplemente diría que el café es muy, muy bueno".

    Más información en:www.intracen.org/dbms/organics/index.asp