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    Cadbury se incorpora al comercio justo

     

     
     
    Forum de Comercio Internacional - No. 4/2009

    Harriet Lamb, Directora de la Fundación Fairtrade del Reino Unido y Todd Stitzer, Presidente de Cadbury.© Fairtrade International

    En una plantación de cacao de Ghana, Harriet Lamb, Directora de la Fundación Fairtrade del Reino Unido y Todd Stitzer, Presidente de Cadbury, hablan de los objetivos de ambas entidades. La conversación no tarda en centrarse en la situación de cultivadores locales como Benjamin Atiemo del pueblo de Adjeikrom, cuyos hijos se fueron a buscar trabajo en Accra, la capital. Al igual que los hijos de muchos otros agricultores, estos jóvenes se desinteresaron del cultivo del cacao. Además de ser un trabajo penoso y agotador, el rendimiento ha ido mermando y aunque los precios en el mercado internacional recientemente subieron, lo que se paga a los cultivadores locales apenas se mantuvo a la par del aumento del precio de los alimentos y el combustible.

    Por motivos como ese, en 2008, Cadbury puso en marcha el programa Asociación Cacao que en una década invertirá £45 millones ($EE.UU. 73 millones) para respaldar la sostenibilidad del cacao en Ghana, Asia sudoriental, India y el Caribe. En Ghana, junto con ONG como CARE, VSO y Visión Mundial, dicha asociación colabora con 100 comunidades de cultivadores de cacao para potenciar las prácticas de cultivo local y mejorar los servicios básicos. Tal como dijera el Sr. Stitzer, "sin cacao en grano, no habrá barras de chocolate". La inversión de Cadbury no es filantropía: sino comercial.

    El empoderamiento de los agricultores ahora se considera un elemento esencial del enfoque que Cadbury quiere adoptar y es ahí donde interviene Fairtrade. En más de 10 años de trabajo con cultivadores de cacao de Ghana, este movimiento demostró que si se organizan democráticamente, como en la cooperativa de Kuapa Kokoo, pueden aprovechar la prima del precio estable para invertir colectivamente a fin de mejorar la eficiencia del consumo de combustibles, instalar redes de abastecimiento de agua potable, llevar a cabo programas empresariales para mujeres y jóvenes, y equipar escuelas locales.

    Además, ejemplo sin precedente de participación en la industria del chocolate, estos cultivadores son los principales accionistas de Divine Chocolate, marca de Fairtrade que se comercializa en el Reino Unido, Estados Unidos y Escandinavia. Ahora bien, a pesar del impresionante crecimiento registrado en la última década, pues hoy engloba 746 organizaciones de productores de 59 países, y ventas mundiales por un valor estimado en $EE.UU. 4.200 millones, Fairtrade aún tiene un largo camino por delante. Su cacao es cultivado por 47 organizaciones certificadas de productores de cacao, o sea más de 50.000 cultivadores de 16 países.

    El año pasado, se vendieron más de 10.000 toneladas de cacao en grano bajo la marca Fairtrade, pero hasta entonces el chocolate de Fairtrade ocupaba un ínfimo segmento del mercado. Por ejemplo, Kuapa Kokoo vendía menos del 10 por ciento de su producción en esos términos. Para el movimiento, el único medio de aumentar los ingresos de los cultivadores era ampliar el mercado de Fairtrade y la clave para lograrlo fue forjar asociaciones de colaboración con los fabricantes de chocolate más importantes, entre ellos, Cadbury.

    Tras obtener la certificación Fairtrade para Cadbury Dairy Milk, su marca principal, la empresa se comprometió a cuadruplicar la cantidad de cacao de Ghana comprada en términos de comercio justo que pasará de 5.000 a 20.000 toneladas. Kuapa Kokoo también se incorporó al programa Asociación Cacao de Cadbury. Fairtrade trabaja con ONG asociadas a Cadbury para organizar a los agricultores de las 100 comunidades de dicho programa a fin de que cumplan con los requisitos de la certificación Fairtrade. El objetivo es que con los frutos de un comercio más justo, la comunidad gane en sostenibilidad para que los cultivadores tomen las riendas de sus propios negocios e inversiones y que de esa forma, las generaciones más jóvenes vuelvan a dedicarse a la agricultura. Además de las ventajas directas para los productores, esta asociación también sirve de plataforma para transmitir el mensaje de Fairtrade al consumidor común que confía en los productos de marca y que lleva años diciendo que estaría dispuesto a "comprar chocolate del comercio justo, a condición de que tuviera el mismo sabor que el Cadbury". La asociación permitirá inclinar la balanza del comercio a favor de los productores de África, Asia y América Latina.

    En el caso de Cadbury, la colaboración con Fairtrade supuso un ajuste estratégico de su política de "rendimiento basado en valores" que ya le aporta buenos dividendos financieros y la confianza del consumidor. La nueva barra de chocolate Fairtrade de Cadbury se vende en el Reino Unido e Irlanda y en el curso de 2010 también se comercializará en Australia, Canadá, Japón y Nueva Zelandia. La acogida de los consumidores fue sumamente positiva, pues el nuevo chocolate tiene el mismo sabor y el mismo precio que el anterior.